14 Jul 2019

Usemos de misericordia para con todos

“¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?. El que tuvo compasión de él, le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: Ve, y procede tú de la misma manera” (Lc 10, 36 – 37).

El ejemplo maravilloso, que el evangelio de hoy nos da, es para responder una de las cuestiones más importantes de la vida humana: “¿quien es nuestro prójimo?” Las personas que son cercanas a nosotros, quien vive con nosotros, aquel que comparte la misma habitación que tu, los hijos que tienes, los amigos que tienes intimidad.

Muchas veces, incluso confundimos intimidad con proximidad. Hablando por medio del Evangelio, próximo es aquel que nosotros permitimos acercarnos de nosotros y que nos lleva a Él la gracia del Evangelio.

La verdad es que tiene personas que viven con nosotros, pero están lejos de nosotros, porque creamos barreras que nos alejan; son resentimientos, tristezas, situaciones mal resueltas. La verdad es que las personas están cada vez más lejos. Y, si llevamos en cuenta aquellos que están al borde del camino, estos es que están cada vez más lejos de nosotros.

El Evangelio vino para acercar las personas de Dios y aproximar los hermanos unos de los otros. La religión de Jesús es la que se acerca, y no la que aleja.

Podemos ser como los sacerdotes muy ocupados con las cosas de Dios, muy ocupados en hablar de Él, pero no creamos relación de proximidad unos con los otros. Siempre pasamos delante porque estamos apresados, tenemos muchas oraciones para hacer, tenemos practicas de piedad para cumplir. Tenemos una lista grande de compromisos religiosos, nuestras obligaciones de casa, nuestras tareas, nuestros quehaceres.

Podemos ser, también, como los levitas, legalistas, personas de la ley tan preocupadas en hacer las leyes se cumplir, incluso, las leyes religiosas. Estoy viendo las personas pelear por causa del dogmas, creencias y opiniones y, estas peleas, en lugar de acercarse, solo se alejan más de las personas. Porque están creando muros en nuestro medio para quedar cada vez más lejos. Personas que creen en el mismo Cristo no se hablan, no comulgan, no pueden sentar en la misma mesa.

El Evangelio vino para acercar las personas de Dios y aproximar los hermanos unos de los otros

Un hombre que fue separado de la religión judaica, un samaritano, fue él que paro para cuidar del otro, él dio atención, cuido de las heridas, cuido de todo aquello que aquel hombre estaba sufriendo y pasando.

Jesús se acerco de nosotros para que nos acerquemos uno del otro, para que cuidemos de aquellos que están heridos y dañados. Incluso, estamos heridos y dañados, y, el Señor, vino sanar nuestras heridas, entonces, necesitamos hacer lo mismo.

No es hablar de misericordia, y sí actuar con misericordia, comenzando con aquellos que están cerca de nosotros pero que las circunstancias convirtieron lejos; todos aquellos que están al borde de la vida, marginados por las situaciones de la vida, ellos necesitan estar cerca de nosotros. Necesitamos usar de misericordia para con todos, porque fue con misericordia que el Señor nos trato. Y es con misericordia que podemos salvar el mundo y nos acercamos unos del otro, porque solo así estamos cerca del Reino de los Cielos.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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