26 Mar 2019

Vivamos el perdón autentico en nuestra vida

Dios nos pone en el plomo del perdón, y experimentamos robustecer el alma y el corazón

“Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.” (Mt 18,21-22).

La pregunta que Pedro dirigió a Jesús es la pregunta del intimo de nuestra alma: “¿cuántas veces debo perdonar mi hermano?”. Si llevamos en cuenta nuestra naturaleza débil, pecadora, triste, resentida y ofendida, ni siete veces conseguiremos perdonar el próximo.

Estamos convirtiéndonos, cada vez más seres heridos y dañados; y eso también condiciona nuestra capacidad de amar y perdonar. El perdón es fruto del amor, y solo quien ama perdona. Sin embargo, no es quien ama con aquel amor egoísta, aquel amor centrado en sí mismo, pero sí quien ama con el amor que viene de Dios y del corazón de Él, porque es ese amor que primero nos perdona, es ese amor de forma infinita, sin tener cuenta.

¿Tu consigues contar cuantas veces Dios te ha perdonado? ¿Tu consigues tener la dimensión de cuantas veces el perdón de Dios te esta ayudando y libertando?

Si experimentamos este perdón, si somos guiados por esta misericordia, si este amor divino en nosotros actuar plenamente, es con él que perdonaremos nuestro hermano cuando él pecar contra nosotros.

Si somos ofendidos una vez, dos veces, tres veces, hago cuenta de querer crecer en el amor, de querer ser un hombre saludable, de ser una persona sana.

La vida sana esta en el amor y en el perdón. Queremos cuidar de nosotros y tomamos remedio, cuidamos de nuestra alimentación, hacemos ejercicios. ¡Eso es muy bueno y necesario para nuestro físico e interior! Pero todo eso, sin amor y perdón, nos dejan cada vez mas heridos y dañados.

Dios quiere cuidar de nuestras heridas, Él quiere cuidar de aquello que, dentro de nosotros, esta tan dañado por todo que vivimos en este mundo. Perdone con perdón de Dios, perdone con la gracia divina, y se parecer difícil perdonar, es señal de que esta difícil la relación con Dios.

Vamos crecer en la relación y en la intimidad con Dios y no ignoremos la conducción y la dirección que Él da para nuestra vida.

Cuando paramos para rezar en espíritu y verdad, no vamos allá solo para pedir eso y aquello. Paramos para escuchar Dios, y Él habla en nuetsro corazón, Él habla en la intimidad que necesitamos perdonar. A veces, nuestro corazón quiere desviar el centro, no quiere pensar en aquel asunto, pero no dejamos guiar por Dios, y Él dice: “Es esta persona. Comience rezando por ella, comienza aceptando” Entonces, vamos aceptando, y cuando vemos, con la gracia de Dios y no simplemente con nuestras fuerzas humanas, Él nos pone en el plomo del perdón, y experimentamos un robustecer del alma y del corazón.

¡Experimenta vivir el perdón autentico en tu vida! El Cielo se acerca de nosotros y nos acercamos del Cielo. Cuando nos cerramos en nuestras tristezas y en nuestros resentimientos, nos alejamos del Cielo.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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