10 Sep 2023

Por medio de la corrección fraterna, recupera el hermano que ha pecado

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Si tu hermano ha pecado, vete a hablar con él a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como un pagano o un publicano” (Mt 18, 15-17).

Para que puedas reflexionar y comprender el vídeo necesitas ‘accionar el subtitulo en español’:

Mis hermanos y mis hermanas, hoy es el Día del Señor, día de precepto, día de dedicar nuestro tiempo también a la oración, a la Palabra de Dios, a la caridad y estar en la familia. ¡Es domingo, el Señor esta vivo en nuestro medio!

Y el Evangelio de hoy nos presenta el manual de la caridad, las reglas de la recuperación de nuestro hermano, es decir, aquí, aparecen por lo menos tres fase gradual de tentativa de recuperar ese hermano que se equivoco, ese hermano que se apartó.

Generalmente, eso no ha ocurrido mucho en nuestra Iglesia, en nuestra vida, en nuestros grupos y en nuestras comunidades, porque el último en saber es la persona que se equivoco. Seguramente, esta palabra toca mucho nuestra realidad. Seguramente e inmediatamente, el nombre de ella y su error ya fueron parar en el grupo de charlas de red social, en un vídeo producido con mucha rapidez, pero aquella persona no fue corregida.

Generalmente, saltamos las fases indicada por nuestro Señor, nuestro Maestro – eso esta en el Evangelio, fue Él quien nos enseño y ha pedido que nosotros hicieramos de esta forma. ¡Es la Palabra de Dios y ella necesita ser guardada!

Hacemos estos comportamientos de forma equivocada, tratamos la persona que se ha equivocado como un pagano y un pecador publico, exponiendo su debilidad sin oportunidades de retractación. Entonces, Jesús presenta ese manual de la caridad, presentando estas fases.

Nuestro Señor prefiere, a todo costo, las tentativas para rescatar un hermano y no exponer a la miseria de él

El primero paso es seguir “cara a cara” quien se ha equivocado, es decir para quien se ha equivocado lo que ella hizo y ayudarla, por medio de la corrección fraterna, a volver, a reconocer su error y a corregirse. Si eso quiebra – nos habla la palabra – , trae uns segunda o una tercera persona, en la tentativa de sanar ese error. Si aún no solucionar, es el momento de decir las cosas en un buen juicio más amplio. La Palabra nos habla: “Nos habla la Iglesia”, es decir, llame las autoridades, las personas que son responsables por aquel que ha equivocado.

Y, después, finalmente, es el momento de abandonar la causa, es el momento del alejamiento. Pero no es un alejamiento que nace de la indiferencia, es una distancia que nace del sufrimiento de tener que respetar la elección del otro, incluso la opción de cometer un error y quedar en el error. Es aquí que nace el distanciamiento, pero que se convierte un sufrimiento: “No me gustaría que aquel hermano estuviese en el error”, “No me gustaría que aquel hermano estuviese en aquella situación”.

Porque, si la persona se corrige, tenemos que ser los primeros a dar el paso y reconciliarnos con ella. Si alguien que esta apartado pide la reconciliación, extienda su mano. ¡Tu necesitas ser el primero, fue así que nuestro Señor nos enseño! Necesitamos leer más ese manual de la corrección fraterna, dejado por Jesús.

Estamos eligiendo, muchas veces, el diablo como nuestro pedagogo y maestro, estamos, muchas veces, leyendo el manual del diablo al hacer la corrección fraterna. Y el manual del diablo le gusta mucho de la humillación, le gusta mucho del recurso de la humillación contra el error de las personas. No fue así que nuestro Señor nos enseño.

Nuestro Señor prefiere, a todo costo, las tentativas para rescatar a un hermano y no exponer la miseria de él publicamente. ¡Que la gracia de Dios nos ayude!

Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¡Amén!

Pai das Misericórdias

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