Amaos unos a otros: he aquí un mandamiento de vida
Querido hermano, querida hermana, quiero dirigirme a ti a partir de lo que es la máxima del Evangelio que vamos a escuchar. El amor no es solo un reflejo de lo que es Dios; como dice el Papa Benedicto XVI, Dios es amor. El Evangelio de Juan nos dice:
“Este es mi mandamiento: amaos unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre.” (Juan 15, 12-17)
Para que puedas reflexionar y comprender el vídeo necesitas ‘accionar el subtitulo en español’:
Aquí, Jesús no nos da solo un consejo espiritual, sino un mandamiento. Consejos todos damos y recibimos, y podemos decidir si los ponemos en práctica o no.
La orden divina que brota del corazón de Jesús
El mandamiento, en cambio, es una orden. No hay término medio: o se obedece o no se obedece. Y si no obedecemos, podemos enfrentar consecuencias serias, incluso para nuestra salvación. Es una orden que nace del propio corazón de Cristo: amar como Él amó.
Amaos hasta la entrega total en la cruz
Jesús no dice simplemente “amaos”, sino “como yo os he amado”. Aquí está la medida del amor cristiano. No es un amor superficial, sentimental o interesado, sino un amor que se sacrifica y se entrega. Él mismo lo afirmó: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”. Amar es decisión, es entrega, es sacrificio; es salir de uno mismo para darse al otro.
Necesitamos comprender esta lógica de Cristo: amar como Él amó, es decir, amar hasta la cruz, amar sin límites. ¿Tenemos tú y yo esa capacidad, o mejor dicho, esa disposición de amar como Jesús amó?
Ahí queda la reflexión para tu día. Si Dios te da la oportunidad de amar, incluso a quien no te resulta agradable, hazlo, porque así es como Jesús actuaría.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!



