06 Dec 2017

Seamos sensibles al sufrimiento del prójimo

No permitamos que nadie sufra por hambre, el dolor o cualquier sufrimiento y seamos indiferentes

“Que ese Mesías, ese rey de Israel, baje ahora de la cruz: cuando lo veamos, creeremos. Incluso lo insultaban los que estaban crucificados con él” (Mc 15, 32).

Jesús tuvo compasión de aquella multitud. Cuandl alguien tiene compasión, ella sufre junto, ella tiene los sentimientos de aquella alma y de aquel corazón; es capaz de tener sensibilidad por lo que el otro esta pasando y sufriendo. Y, en ese espíritu de la sensibilidad por el sufrimiento del otro, esta persona asume sus dolores.

Miremos para nuestro medio (de ninguna forma) no somos más sufridores. Muchas veces, nosotros valoramos nuestro sufrimiento, nuestras angustias y necesidades. Es la falta de sensibilidad hacia el sufrimiento del otro.

Cuando vemos quien sufre a nuestro lado, aquellos que pasan por dificultades y sabemos ponernos en nuestro lugar; no vamos elevarnos y ni centrarnos en aquello que sufrimos, pero vamos sabre tener sentimiento de Jesús, con el sufrimiento y el dolor del prójimo. Tener compasión del otro es acercarse de él, es alimentarlo con la palabra que levanta, consuela y sana, esa es la Palabra de Jesús.

Dejame decirte con mucha seriedad y profundidad: no basta alimentar las personas con la Palabra de Dios; sabemos que no solo de pan vive nuestra humanidad, sin embargo, no es “solo” de la Palabra de Dios. Tiene personas que necesitan del pan para comer, necesitan vestirse, necesitan de agua para beber, necesitan del remedio para cuidar de su enfermedad. Miremos, también, para las necesidades materiales que las personas pasan y sufren.

Jesús no permitió que aquella multitud fuera despedida con hambre. No hay como alguien acercarse de nosotros con hambre, estar sufriendo porque la hambre duele, daña y oprime y simplemente decirnos: “Dios te bendiga”. El “Dios te bendiga” es un consuelo para el alma, pero el físico de aquella alma necesita alimentarse.

No permitamos que nadie sufra el hambre, el dolor o cualquier otro sufrimiento y seamos indiferentes.

Queremos acoger Jesús y hacer la mayor fiesta para Él. En la Navidad, las casas están siendo adornadas, vamos dar regalos; pero para muchos cosas Jesús “cierra” los ojos, porque, Él no quiere ver. Llenar la casa de adornos y regalos es muy fácil, la verdad es que, necesitamos tener sensibilidad para saber donde Jesús esta sufriendo y naciendo. Jesús esta sufriendo en quien pasa hambre, en los que pasan necesidad y necesita del cuidado no solo espiritual, pero el humano y verdadero de nuestro corazón.

Seamos sensibles al sufrimiento del otro: el espiritual, psíquico, psicológico; sin embargo, al sufrimiento de quien pasa por cualquier necesidad.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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