25 Feb 2019

Pidamos a Jesús que ayude nuestra falta de fe

Todo es posible para quien tiene fe

“«¡Si puedes…!», respondió Jesús. «Todo es posible para el que cree». Inmediatamente el padre del niño exclamó: «Creo, ayúdame porque tengo poca fe” (Mc 9, 23- 24).

acompañanos con el Evangelio de hoy un padre que vivía una situación dramática. Él sufría con su hijo desde niño. Porque, desde entonces, un espíritu agitaba aquel niño, el lanzaba al fuego y al agua.

Entonces, el padre y la madre de ese niõ ya no sabían más lo que hacer para ayudaren el hijo. Era el dolor de un padre y de una madre con el corazón desesperado delante de la debilidad que vivia aquel niño. Entonces, ellos recurrieron a Jesús.

Y el pedido del padre fue: “Señor, si Tu puedes, por favor, haga por mi hijo”. Y Jesús responde: “Si tu puedes, todo es posible para quien tiene fe”. ¡Que belleza la respuesta del padre! Porque, humildemente él dijo: “Señor, tengo fe sí, tal vez sea una fe débil, pero con esa fe que tengo, yo Te pido: ‘Ayudame, ayuda a mí poca fe o a mi falta de fe”.

Cuando miro la situación de ese padre, miro la situación de muchos padres, que tiene fe, creen en Dios, saben que Él es Padre, pero muchas veces, no saben recurrir a Dios, porque sienten que no tiene tamaña fe.

Hablo para ustedes, padre y madre: “No importa el tamaño de tu fe, aún que ella esté minúscula, partida, triste por muchas situaciones de la vida, pero especialmente, por los sufrimientos que tus hijos puedan te causar: no tenga recelo. Busque a Jesús con todo tu corazón y toda tu alma”.

Así como aquel padre, abrir también nuestro corazón para Jesús. Pidamos a Él ayuda y que Él ayude nuestra falta de fe. Que Él venga ayudarnos delante de nuestros sufrimientos.

No necesitamos tener miedo y recelo, porque el Señor viene ayudarnos delante de nuestras debilidades, cuando humildemente nos ponemos en Tu presencia. Miro para el Evangelio de hoy y me viene a la mente muchos padres que, muchas veces, se ponen de rodillas, día y noche, suplicando a Dios por sus hijos.

Hoy, quiero suplicar a todos y poner la semilla en todos que nos acompañan: hombres y mujeres, padres y madres. Póngase de rodillas en la presencia de Jesús para clamar por sus hijos. No espere tu hijo manifestar algún problema, alguna dificultad o sufrimiento.

Pido a los padres que, desde el momento en que el niño es concebido, la primera cosa a hacer es arrodillarse, entregar para Jesús, es clamar el Sangre de Jesús por su hijo.

¡Que alegría y que bendición cuando nace un niño! Pero no te dejes llevar solo por la exaltación de la vida que nació, póngase de rodillas en la presencia del Señor. Y, cuando ella este creciendo y convirtiéndose en un chico, una chica, un adolescente, un joven y, en todas las epocas de la vida de ella, las rodillas del padre y de la madre en el suelo son suplicas de la bendición de Dios para guiar, libertar, salvar y restaurar los hijos.

Ponga siempre tus hijos en la presencia de Jesús.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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