El novio nos invita a la docilidad al Espíritu Santo
Hoy es sábado, día dedicado a la Virgen María; y nosotros aprendemos de ella la docilidad al Espíritu para comprender lo que Dios quiere decir a nuestro corazón.
Hoy vamos a meditar el Evangelio de San Mateo, y el Señor nos dice lo siguiente:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan?». Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar de luto mientras el esposo está con ellos?» (Mateo 9,14-17)
Para que puedas reflexionar y comprender el vídeo necesitas ‘accionar el subtitulo en español’:
La liturgia de hoy nos conduce a comprender que Jesús no vino solo a añadir algunas prácticas religiosas a la antigua mentalidad; es decir, Jesús vino a traer la novedad del reino de Dios.
El Novio trae el cambio y la alegría
Los discípulos de Jesús y los fariseos estaban preocupados por el ayuno, una práctica importante de la tradición judía. Pero Jesús muestra que su presencia lo cambia todo. Mientras el esposo está presente, el tiempo es de alegría, de comunión y de esperanza. Jesús se presenta como el esposo, la imagen más profunda de las Sagradas Escrituras.
Asumir con valentía la transformación
El problema no estaba en el ayuno, sino en una religión cerrada e incapaz de acoger la novedad de Dios. Ese es el gran peligro, hermano mío, que tú y yo corremos: no acoger la voluntad de Dios. Jesús habla de un tiempo nuevo, de un vino nuevo y de odres nuevos.
El vino nuevo es el Evangelio, y la gracia es la vida en el Espíritu. Los odres nuevos representan a cada uno de nosotros cuando dejamos que Dios renueve nuestro corazón. ¿Te das cuenta de que, cuando acogemos las novedades de Dios, somos transformados interiormente?
Que el Señor pueda, por la gracia del Espíritu Santo de Dios, hacer que salgamos de la antigua mentalidad cerrada y rígida, para pasar a una mentalidad acogedora y que puede salvarnos.
Que la novedad de Dios, por medio del Evangelio, llegue a tu corazón y, por el vino nuevo que es el Espíritu Santo, tengas la gracia de tener un corazón nuevo.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. ¡Amén!



