11 May 2020

El lugar de la morada de Dios es en nosotros

“El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él” (Jn 14, 23).

Dios quiso y quiere hacer morada en nosotros. Quedamos donde esta Dios y salimos para ir donde Él se encuentra. A veces, las personas hacen viajes largas, van a los santuarios, a la Tierra Santa. Y es bueno, es necesario peregrinas para tocar en lugares esenciales de la vivencia dela fe, en manifestaciones amorosas de Dios durante la historia de la humanidad, incluso, en Su propia encarnación en nuestro medio.

Es necesario, por encima de todo, tomar conciencia de que el lugar de la morada de Dios es en nosotros. Los templos construidos por las manos de los hombres son importantes, como el lugar del culto, de la adoración, lugar de comunión con Dios y los hermanos. Pero el lugar primordial de la morada de Dios es en nosotros.

Convertirnos templos de Dios vivo, el Espíritu de Dios vive en nosotros, el Defensor, el Espíritu que el Padre envió vive en nosotros. Más que eso, Jesús esta asegurando que para todo aquel que ama a Él y guarda Su Palabra, el Padre viene. El Espíritu ya abrió las puertas, ya esta en nosotros, ahora viene el Padre, el Hijo y el Espíritu hacer morada en nosotros. Es la realidad más sublime: somos moradas de la Santísima Trinidad, ella vive en nosotros.

Convertirnos moradas dignas y verdaderas de la Trinidad. Amemos Jesús, mas no amemos a Él solo con palabras y frases de efecto – “Yo amo Jesús”. Quien ama a Él guarda Su Palabra; quien ama Jesús no necesita quedar repitiendo sermón el día todo.

Es necesario, por encima de todo, tomar conciencia de que el lugar de la morada de Dios es en nosotros

Quien ama Jesús se vuelve y se recoje para Él. No podemos decir que amamos Jesús, si amamos más a nosotros mismo, nuestras cosas, inquietudes, preocupaciones y no tenemos ni tiempo para Él. No podemos decir que amamos Jesús si no nos volvemos para reflexionar Su Palabra ni la guardamos.

La regla es esta: contemplar la Palabra, escuchar y guardar en el corazón para practicar en la vida, porque ninguna cosa ni otra puede ser dejada de lado; necesitamos reservarnos para reflexionar, diariamente, la Palabra, sin excepción. Después que nos dedicamos a la Palabra, necesitamos dejar que ella actúe en nosotros, que ella, realmente retire de nosotros lo que no es de Dios, para que permanezcamos solo en Su Palabra.

La Palabra del Señor permanece en nosotros, porque, cuando decidimos permanecer en la Palabra, es Dios quien viene hacer morada en nosotros. “Yo y mi Padre amaremos, y nosotros viviremos y haremos en él nuestra morada”. Es una de las realidades más sublimes que conozco. “Quien me ama va ser amado por mi Padre, y yo amaré y me manifestare a él”.

Dios se manifiesta en nuestra vida cuando amamos a Él, guardaos y vivimos Su Palabra.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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