24 May 2018

El Espíritu Santo gobierna nuestras inclinaciones interiores

Cuando no tenemos gobierno sobre nuestras inclinaciones, nos convertirnos en seres humanos desgobernados en el comer

“Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie te está haciendo caer, córtatelo; porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo prepara tu caída, sácatelo; pues es mejor para ti entrar con un solo ojo en el Reino de Dios que ser arrojado con los dos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga” (Mc 9, 43-48).

La advertencia de Jesús, en el Evangelio de hoy, parece aterradora para nuestro corazón. ¿Cómo vamos mutilar? ¿Cortar las manos, los brazos, los pies? ¡De aquí a poco, no quedará nada de nosotros!

En realidad, la sabiduría evangélica se resume en una frase: es necesario cortar el pecado, para que él no domine los miembros de nuestro cuerpo, para que el pecado no domine nuestra voluntad y nuestras inclinaciones interiores.

El pecado es concebido a partir de nuestras inclinaciones, por eso, si nuestras manos nos conducen para un camino de pecado, necesitamos ser firmes con ella. Es como aquella antigua música: “Cuidado ojo con lo que ve, porque el Papa del Cielo esta mirando para ti”. No necesitamos arrancar nuestros ojos; en realidad, dirigirlos y cortar aquello que los conduce al pecado. Necesitamos hacer eso para que tengamos postura y disciplina interior, sino, de aquí a poco, no tendremos control sobre nuestra voluntad, nuestra disposición y de aquello que hacemos.

Aquello que no cortamos crece, es como una hierba que puede no significar nada, pero la hierba no cortada crece y convierte aquel mato que estropea toda la plantación. El mal que entra en nosotros necesita ser cortado. La gran violencia que hacemos no es la de violentar, pero la de disciplinar nuestras inclinaciones, es decir a nosotros mismos que podemos gobernar nuestra voluntad.

Cuando no tenemos gobierno sobre nuestras inclinaciones, nos volvemos seres humanos desgobernados en el comer, en el beber, hablar, actuar, proceder y en el pensar, porque no ponemos orden ni disciplina en lo que hacemos.

La Palabra de Dios nos conduce a la salud en el Espíritu, y tener salud espiritual es tener disciplina sobre nuestras inclinaciones, sobre lo que realizamos y decimos.

Que el Espíritu Santo de Dios venga en ayuda a nuestras debilidades y dificultades, para que podamos tener disciplina y control sobre nuestras actitudes y para que nuestra vida sea bien gobernada.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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