03 Apr 2025

Jesús y sus impactos

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si yo diera testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no sería válido. Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto para que vosotros seáis salvos. Él era lámpara que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. Pero yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí” (Juan 5, 31-47).

Estamos, mis hermanos, recurriendo un itinerario donde Jesús está siendo interrogado, donde Él está siendo puesto a prueba de que es el Hijo de Dios.

Destinatarios de la promesa

Entonces, en esta semana, estamos viendo estos enfrentamientos de Jesús contra los fariseos, los saduceos y los maestros de la ley.

¿Sabéis lo que es importante en esta liturgia de hoy? Es que los destinatarios de la Palabra de Dios son los judíos, y Jesús vino para ellos. Claro, después la salvación se va ampliando porque ellos no lo acogieron.

¡Mirad qué cosa triste, hermano mío! ¡Qué cosa triste, hermana mía! Este pueblo elegido por Dios es un pueblo rebelde, ciego y sordo.

El pueblo que Dios escogió estaba viviendo la rebeldía, la sordera y la ceguera. ¿Es o no es verdad que estamos escuchando estos días? Justamente sobre esta realidad de la dureza, de no acoger a Jesús como Hijo de Dios.

Ahora, quiero ir mucho más allá con vosotros. Aquel pueblo, los judíos que estaban destinados a Él, a la Palabra, que vivieron esa realidad de la ceguera, la rebeldía y la sordera, eso puede sucedernos a mí y a vosotros si no nos apropiamos de que somos escogidos, de que Jesús fue enviado para nuestra salvación.

Este tiempo cuaresmal que estamos viviendo es el tiempo propicio para quitar de nuestro corazón la sordera, la ceguera, la dureza de corazón y las rebeldías. ¡Cuántos de nosotros estamos dando la espalda a Dios! ¡No nos estamos dando cuenta de nuestros pecados! Y eso, hermano mío, hermana mía, puede llevarnos al borde de la muerte, de la muerte eterna.

Dios nos está preparando para que podamos acoger su salvación y con Él reinar eternamente.

Pido al Señor que quite de vuestro corazón toda dureza, toda rebeldía y toda sordera, porque nosotros somos el pueblo escogido al cual el Señor destinó para la salvación.

Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¡Amén!


Padre Ricardo Rodolfo

Padre Ricardo Rodolfo é brasileiro, nascido em 15 de junho 1982. Natural de São José dos Campos (SP), é membro da Associação Internacional Privada de Fiéis – Comunidade Canção Nova desde 2009 no modo de compromisso do Núcleo.

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