Formar en la fe la misión que Jesús nos confía hoy
“En aquel tiempo, llevaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y hiciera una oración sobre ellos. Los discípulos, sin embargo, los reprendían. Entonces Jesús dijo: “Dejad a los niños y no les impidáis venir a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”. Y después de imponerles las manos, se marchó de allí” (Mateus 19, 13-15)
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Bueno, yo creo que el texto no habla mucho de una categoria anagrafica, esto es, los niños del tiempo de Jesús, pero más una categoria existencial, hablando de aquellos pequeñito en la fe que necesitaban de apoyo, de incentivo y de cuidados. Es más facil alguien coger un predicador ya listo y tirarlo en los medios de comunicación, en la televisión, en un canal de Youtube, además, no es algo mágico que de la noche para el día se consigue.
Formar los pequeñitos en la fe en discípulos maduros
Formar alguien en la fe, en la doctrina, en la sabiduria evangélica lleva tiempo. Los discípulos de Jesús no están dispuestos a coger el material bruto y trabajar con él. Quieren reprender, censurar, como nos habla el texto. No es facil hacer crecer, educar en la fe, tener paciencia con las inmaturidades de alguien, corregir, acompañar. Pienso que el trabajo de cateque sis en nuestras paroquias sea aquel más desafiador.
Un trabajo silencioso es arduo acogido por Dios
No es un simples difundir contenido doctrinal, es un cuidar que necesita llevar en cuenta cada corazón. Es un trabajo arduo formar un padre: en el día de la ordenación, es todo lindo, maravilloso, todo el mundo batí palmas, pero solo un rector sabe como es el día a día de la vida de una casa de formación, cuanto cuidado requiere para formar un futuro sacerdote.
Jesús no rechaza nuestra fase infantil en la fe, Jesús no rechaza nuestra infantilidad, podemos decir así, Él nos toca con Su gracia, Él nos acoge con Su ternura de Buen Pastor, Él nos permite, nos da espacio para crecer. Jesús como un buen conocedor de etapas del crecimiento de nuestra humanidad, pecientemente nos educa, nos forma como sus discípulos.
Aquí, nuestra gratitud y nuestra alabanza a Dios a todos aquellos que actúan como formadores en nuestras comunidades, desde los catequesis hasta los grandes maestros de teología. Nuestra alabanza a Dios por la vida donada de estas personas, un noble trabajo de formar los pequeños en la fe.
Recemos por aquellos que nos ayudan a crecer en la fe.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!



