03 Jul 2021

Fe es creer en lo que no vemos

“Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”. El les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré” (Jn 20, 25).

Tomás es un hombre de fe, pro es también un hombre de la incredulidad y de la fe material. La fe material es aquella que exige ver para creer, que no cree en lo que no ve, en lo que realmente no toca. Pero no es para condenar a Tomás, por el contrario, es para aprendernos con él como necesitamos purificar nuestra fe, como necesitamos avanzar en nuestra fe. Muchas veces, quedamos en esta practicas de fe mismo: solo creemos en lo que vemos, solo creemos en lo que nosotros tocamos, cuando las realidades divinas, las realidades de Dios, son sobrenaturales.

No tocamos de forma sensible y material, nosotros tocamos en la fe, tocamos con la mirada de fe. Y no es que que Tomás no cree en Jesús y en la resurrección de Él, pero él necesitaba, en su pobre forma humana de pensar, tocar.

La fe no excluye la razón, pues la razón es muy necesaria para iluminar, para traer elementos reflexivos; además, la razón es muy importante para no vivir un fe ingenua, para no creer en cualquier cosa, para no vivir una fe de mitos, de muchas cosas que no son reales.

La fe mística es sublime, entra en las realidades más profundas

Entonces, la razón, con seguridad, es importante para que tengamos una fe centrada, concreta y real. Porque Dios es real, Jesús es real y Él se encarno, asumió una realidad material, además, la fe es más que eso. La fe es justamente creer en lo que no vemos, porque lo que no vemos los ojos de la carne no ven. Es la realidades espirituales y sublimes que nosotros necesitamos cada vez más crecer tocar y ser tocados.

Sin mística no hay una fe profunda y verdadera. La fe humana es justamente esa fe que cree en lo que ve, pero la fe mística es sublime entra en las realidades más profundas; la fe mística es aquella que nos lleva para la contemplación es aquella que nos lleva a tocar en las realidades sublimes, no es fantasía, invención, creencia, porque puede corres ese riesgo.

Muchos transformar sus fantasías, sus neurosis e incluso psicosis en elementos de fe. ¡No se trata de eso! Se trata de una relación sencilla, amorosa, profunda y autentica con Dios.

Tomás toco y creyó, pero Jesus dijo que más felices son aquellos que creen sin ver, porque ellos creen y ven lo que es más sublime. Las realidades más sublimes y profundas de Dios es misterios para nuestra fe; y misterio no es lo que es misterioso que nosotros simplemente no conocemos, pero misterios es lo que es profundo, íntimo, que nos lleva a la identidad más sublime de Dios.

Caminamos en el medio de la fe y necesitamos, cada vez más, de la mística profunda, sensata y serena para tocarnos en las realidades celestiales mientras caminamos en esta Tierra.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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