11 Jul 2020

Cuidemos bien de nuestra vida espiritual

“No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno” (Mt 10, 28)

La primera cosa es que no podemos ser movidos por el miedo, y son muchas las cosas que nos causan miedo. La sociedad en que vivimos nos atemoriza, son muchos desastres y barbaridades que, realmente, crían un clima de pánico y pavor. Pero solo vamos ser movidos por el miedo del mundo en que estamos si la vida para nosotros es solo la vida corporal y física. Y a todo momento tenemos miedo de perder esta vida.

No solo miedo de estas cosas desastrosas, pero estamos viviendo en , medio a muchas enfermedades, temeridades y debilidades, que todo nos lleva a temer. Aquí, el miedo se convierte el mayor mal, porque él atrae lo que tenemos, aquello que estamos trayendo para dentro de nosotros, por eso no podemos ser movidos por él.

Necesitamos ser movidos por el cuidado, que es muy diferente. Cuidamos de la saludad, de la seguridad; sernos vigilantes, prudentes, determinados, no nos exponernos al peligro, pero vivimos una vida preventiva, previniéndonos del mal y de las enfermedades. ¡Eso sí es cuidarnos! El miedo no resuelve, por el contrario, él atrae, basado y nos deja incluso más enfermo. Hablo más: podríamos vivir más y mejor la vida si ella no fuera movida por el miedo.

No cuidamos de nuestra vida espiritual, y vamos perdiendo el eslabón con lo que es divino y sagrado

El miedo, además de psicológicamente nos debilita, trae para nuestra psique fantasmas, fantasías, temores y terrores. Entonces, necesitamos, de toda y cualquier forma, expulsar y exorcizar el miedo que viene a nuestra puerta y a nuestro corazón. Y cuidar para que el miedo no nos guíe, para que no vivamos en la atención necesaria en medio a muchas tensiones del día a día.

De Dios nosotros necesitamos tener un profundo amor, y nuestro único temor debe ser perder el amor de Él. Por Dios nunca perdemos, porque Él jamás nos abandona, Él jamás se aparta de nosotros. Sin embargo, somos ciegos, egoístas y orgullosos, nos preocupamos solo con la vida material, en vivir más y mejor, solo en cuidar para no morir, y vamos muriendo para Dios sin percibir.

No cuidamos de nuestra vida espiritual, y vamos perdiendo el eslabón con lo que es divino y sagrado; y la vida sagrada va perdiendo el gusto y el sabor dentro de nosotros. Vamos perdiendo la comunión con Dios, la noción de lo que es pecado, de lo que es correcto y equivocado, y vamos llevando la vida. Es con eso que necesitamos, en realidad, preocuparnos: en no perder la vida de la gracia. Cuanto la vida aquí, incluso los últimos cabellos de mi cabeza están contados, porque tengo un Dios que cuida de mí.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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