Comunidad exige decisión de amar y coraje de reconciliar
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si tu hermano peca contra ti, ve a corregirlo, pero en particular, a solas contigo. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, para que toda la cuestión sea decidida sobre la palabra de dos o tres testigos. Si no les hace caso, dilo a la Iglesia. Y si ni siquiera escucha a la Iglesia, sea tratado como un pagano o un pecador público” (Mateus 18, 15-20).
Mis hermanos y mis hermanas, las dificultades en comunidad existen desde que mundo es mundo. es inevitable que haya discordancias, especialmente e el campo de las ideas.
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Comunidad y los desafios reales
Padre Jonas nos decias que la vida fraterna en comunidad exige tiempo, sudor y lagrimas. Él resume etapas de la preparación de vida comunitaria, dejando explicito que se trata de una conquista, de un esfuerzo contínuo de recurrir, muchas veces, al perdón y a la reconciliación.
Corrección fraterna con caridad
El Evangelio nos señala las etapas de la corrección fraterna para preservar la harmonia en comunidad. La primera actitud es el famoso solo. Monos, en la traducción griega, quiere decir sin compañia. Sobre la corrección es lo que debes buscar el hermano para esclarecer las razones que lo llevaran a actuar de alguna manera.
Después es el momento de dos o tres testimonio. Estas no pueden ser elegidas a revelia, pero deben servir de apoyo para otros criterios de discernimiento de la cuestión. En el tercero momento, aparece la Ekklesia o la Iglesia, aquí comprendida como recurso a la autoridades constituidas.
Algunas cosas necesitan llegar al conocimiento del párroco, al conocimiento el obispo, del Nuncio aspotolico y así por delante. La Iglesia es muy sabia. A lo largo de estos más de dos mil año, ella aprendió el actuar de Cristo y puede ayudar a sanar algunas situaciones de los fieles.
El limite del dialogo y la fuerza de la oración
Por fin caso todas estas actitudes sean frustradas, llega el momento de tratar el hermano que se equivoca, como un publicano o un pagano. Es decir, alguien que se puso de la esfera de la comunidad y no acepta más la vida de Cristo como modelos a ser seguido. Desde entonces aquí, es oración y acogimiento para que Dios pueda llevar el otro a la comprensión. Esta es la actitud fraterna y cristiana que todos nosotros necesitamos asumir.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!



