La manipulación del demonio
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador. Mateo 4, 1-11
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Un itinerario de cuarenta días
Hermanos y hermanas, estamos viviendo hoy el primer domingo de Cuaresma. Es un itinerario cuaresmal. Incluso nosotros, en la Comunidad Nacional, estamos promoviendo este itinerario de cuarenta días de reflexión, como pueden ver en nuestras redes sociales y también en YouTube. Pueden seguir, cada día, reflexiones sobre la Cuaresma con sus temas específicos.
Hoy tiene un carácter muy introductorio. Ya hemos iniciado con el Miércoles de Ceniza, pero hoy, en este domingo, somos invitados a permanecer con Dios, a hacer su voluntad y a participar en la Santa Misa, donde encontramos la palabra “desierto”.
El desierto: combate y decisión
¿Qué significa el desierto en este sentido? Jesús entra en una experiencia de combate espiritual. Él entra conscientemente en esa experiencia, así como nosotros sabemos que nuestra vida en la Cuaresma es también un tiempo y una vida de combate.
Si has elegido alguna penitencia, también tendrás combates para vivir con fidelidad ese sacrificio que escogiste. Por lo tanto, es un combate espiritual, pero es principalmente un combate entre elegir la voluntad de Dios o elegir la voluntad humana.
Cuando nos privamos de algo que nos gusta mucho, es para decir que amamos mucho más a Dios que el estar atados a esa realidad, que puede ser un vicio o un gusto que alimenta solo lo físico y nuestra realidad material. Queremos ser alimentados en nuestra realidad íntegra y, sobre todo, dar prioridad a lo espiritual.
Superar la manipulación del mal
Muchas veces, en nuestra vida, lo que se impone es lo material. La Cuaresma nos ayuda a volver a lo que es real: el deseo de Dios para nuestra vida. Es la realidad espiritual la que debe marcar el tono de nuestras elecciones.
Las tentaciones reflejan la necesidad de colocar la voluntad de Dios por encima de las necesidades inmediatas de la carne humana. ¿Y el combate? El combate con Satanás hace prevalecer la fidelidad y la obediencia a Dios contra cualquier intento de manipulación.
El combate te ayuda a no ser manipulado por el mal, a no ser manipulado por el demonio. Queremos caminar bajo la tutela de Dios, que Él dirija nuestra vida en esta Cuaresma.
El Señor esté con vosotros. Él está en medio de nosotros. La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y permanezca para siempre.
¡Amén!



