19 Aug 2019

Busquemos la vida eterna todos los días

“Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para conseguir la vida eterna?” (Mt 19, 16)

Es la vida eterna que Dios nos trajo, es la vida eterna que debemos buscar y luchar a cada día de nuestra vida. Es importante decir que vida eterna no es la vida después de la muerte. La vida eterna es la vida de Dios en nosotros.

Entramos en la eternidad cuando permitimos que la gracia de Dios entre en nosotros entramos en la lógica y en dinámica del reino de Dios. ¿Lo que debemos hacer para entrar en esta vida? ¿Lo que debemos hacer para que la vida este en nosotros y estamos caminando para ella?

La primera, la esencial y la más importante de todas las cosas es observar los mandamientos. “Si quieres entrar en la vida en Dios, observa los mandamientos”. Muchos de nosotros no estamos teniendo vida en Dios, porque estamos descuidando los mandamientos divinos o estamos tratando los mandamientos como cosa simplón, cosa de niño, de catequesis.

Miremos el mundo pagano en que nosotros estamos, miremos la humanidad que diviniza a sí misma y deja Dios de lado. En nuestro corazón, necesitamos amar a Dios sobre todas las cosas. Amar a Dios más que nuestro celular, más que nuestro trabajo, amar a Dios sobre todo aquello que realizamos, sin ningún fanatismo, viviendo cada cosa en su lugar, pero siempre poniendo Dios en primer lugar, honrando con el trabajo, con lo que hacemos y donde estamos.

Vivir los mandamientos es la grande gracias, porque ellos necesitan ser espejo para nuestra vida. Necesitamos examinar nuestra consciencia, nuestros actos, nuestras actitudes a partir de la gracia de Dios en nosotros y de los mandamientos que Él nos dio.

Cuando vivimos los mandamientos de la Ley de Dios con toda la intensidad de nuestro corazón, vamos convirtiendo desapegados, despojados y caminamos en busca de la perfección, porque no basta ser bueno, es necesario buscar ser muy bueno, es necesario la perfección.

Nos acostumbramos con la mediocridad. “¿Cómo esta la vida? Más o menos. ¿Cómo esta la gracia? Siempre más o menos”. Dios no nos quiere más o menos. Es necesario un trabajo interior para seguir en la gracia y en la fe. Si estamos parados en los mandamientos, vamos seguir en los mandamientos. El paso definitivo para que la gracia de Dios esté en nosotros es el despojamiento.

Mira: los mandamientos son el primer paso, pero el despojamiento es el segundo. Y despojar quiere decir ser libre de las cosas y de los bienes. Jesús esta dando in consejo: “Para ser perfecto, va y vende”. Lo que no deshacemos en la vida, la vida va deshaciendo de nosotros, ni que sea con la muerte, porque de esta vida no llevamos nada.

Solo entra en la eternidad quien no se apego a nada en esta vida. Podemos incluso poseer los bienes, pero no llevamos ni una aguja que guardamos en nuestro cajón. Ser de Dios es ser libre para amarlo por encima de todo y de todos.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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