04 Apr 2019

La corrupción nos aparta de los camino del Señor

La mejor forma de amar es cuidar unos del otro, porque la corrupción es una tentación para todos nosotros

“Entonces Yavé dijo a Moisés en el cerro: «Vuelve y baja, porque tu pueblo ha pecado” (Ex 32, 7).

Moisés esta en la montaña sagrada delante de la presencia de Dios. Es el propio Señor que ordena que él baje para ver la situación que se encuentra el pueblo corrompido por causa de los pecados.

El pueblo que Dios guio por la mano y quito de la esclavitud, se dejo corromper por el mal y el pecado, apartándonos de la leyes y mandamiento divinos. Ellos hicieran un becerro de metal fundido, inclinaron delante de él y lo adoraran. Cometieran el pecado más abominables a los ojos de Dios, que es la idolatría, crear ídolos de humanos, ídolos de metal, crear ídolos sobre todas las formas. Ídolos es, justamente, aquel que viene ocupar el lugar de Dios en el corazón del hombre.

Como Moisés, nosotros también nos ponemos en la presencia de Dios, porque la presencia de Él nos ilumina y trae a luz lo que, muchas veces, esta oculto sobre las tinieblas.

Necesitamos de la luz divina del Señor iluminando y iluminando nuestro corazón para ver donde la corrupción del mal nos actuó, para ver donde estamos apartándonos de los caminos del Señor.

Dios llamo Moisés y ordeno que bajase para mostrar al pueblo que estaba se hundiendo en la oscuridad de la corrupción, del pecado y de la muerte, para que él pudiera ser un farol para iluminar aquel pueblo. Cuando Moisés bajo, él quedo decepcionado, porque era un pueblo de cabeza dura. El Señor mismo dijo: “Mira que esta es un pueblo de cabeza dura”. Moisés fue suplicar e interceder por su pueblo.

Necesitamos bajar a las profundidades de nuestro corazón, de nuestro interior y de nuestro ser para conocer lo que esta oscuro, para expulsar las idolatrías, para sanar nuestro corazón de las inclinaciones pecaminosas, de aquello que nos corrompe, pero es necesario también bajar incluso el pueblo y sus realidades.

Muchos padres se encierran en sus habitaciones, rezan por sus hijos, piden por ellos, pero no bajan, no van a la habitación de los propio0s hijos, muchas veces, allí están viviendo situaciones de pecados, están se corrompiendo dentro de la propia casa y muchos padr4es no están viendo.

Necesitamos bajar donde se encuentran nuestros, no es para vigilar, pero, especialmente, para cuidar. La mejor forma de amar es cuidar uno de los otros, porque la corrupción es una tentación para todos nosotros. Por eso, baje, va al encuentro de los tuyos, va al encuentro de los hermanos.

Cuando vemos que una persona esta apartada, cuando la persona era del Señor y se aparta, necesitamos tener la preocupación de mirar, porque cuando no cuidamos, los hermanos se apartan y se corrompen por el mal.

Cuando no cuidamos de nosotros, cada uno no cuida de sí, el alma también se corrompe, porque falto el cuidado. Es necesario bajar el alma, pero es necesario también bajar al encuentro de los hijos, de los hermano y de todos lo que Dios nos manda, porque la corrupción nos ha corroído nuestras almas.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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