El Evangelio de Jesús y el milagro en sábado
“En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga. Había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le acechaban para ver si le curaría en sábado, a fin de poder acusarle” (Marcos 3, 1-6).
Para que puedas reflexionar y comprender el vídeo necesitas ‘accionar el subtitulo en español’:
La mano seca, un signo de la humanidad atrofiada
Hermanos y hermanas: hoy celebramos la memoria de Santa Inés, virgen y mártir; y se nos regala este Evangelio en el que se destaca un miembro muy específico del cuerpo humano: la mano.
El hombre descrito en el pasaje tiene la mano seca, lo cual sirve como signo de una humanidad atrofiada.
¿Cuántas veces también nosotros nos sentimos atrofiados por los pecados y por los males que cometemos? La mano es un miembro sumamente significativo para todos nosotros, pues es el instrumento con el que hacemos donaciones, realizamos nuestro trabajo y, sobre todo, distribuimos la bendición.
La mano como signo de bendición y curación
Yo, como sacerdote, doy la bendición con las manos. Así, cuando este hombre se presenta con la mano atrofiada, todo su ser, de cierta forma, comparte esa atrofia.
Jesús se acerca a él con el objetivo claro de tocarlo y curarlo. El gesto es muy interesante y está cargado de simbolismo, porque Jesús extiende la mano hacia él, repitiendo la actitud de Moisés con ocasión de la liberación del pueblo de Egipto.
Este hombre está a punto de vivir una experiencia de liberación profunda, un nuevo éxodo —y el éxodo es siempre la salida de aquello que nos esclaviza—.
Al ser curado, deja de ser esclavo de esa atrofia, pues la presencia de Jesús realiza una restauración completa en su vida. La palabra de Cristo no solo sana físicamente, sino que recrea el ser y genera nuevamente la capacidad de comunión con Dios y con los hermanos.
El nuevo éxodo: Jesús extiende la mano para liberar
Es importante observar la reacción de aquellos que estaban en la sinagoga. Había judíos allí presentes solo para intentar acusar a Jesús, fallando en la caridad y en la compasión.
Dejar de hacer el bien cuando se tiene la oportunidad es algo mucho más grave que realizar una curación en día sábado. Jesús desafía ese legalismo seco para mostrar que la vida y la salud del ser humano están por encima de cualquier interpretación rígida de la ley.
Por eso, somos invitados a abrir nuestro corazón a la compasión hacia aquellos que más sufren y que más necesitan el toque y la gracia de nuestro Señor, para que también ellos sean liberados de todo tipo de esclavitud que aprisiona el alma.
Superando el legalismo a través de la compasión
Que la experiencia de este hombre en el Evangelio sea la nuestra hoy. Que Jesús toque las áreas de nuestra vida que están secas o atrofiadas, devolviéndonos la capacidad de trabajar, de bendecir y de servir con amor.
Que la memoria de Santa Inés nos inspire a una fidelidad total a Cristo, incluso ante las persecuciones.
¡El Señor esté con vosotros! Él está en medio de nosotros.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


