07 Dec 2018

Dejemos la luz de la gracia de Dios entrar en nuestra vida

Es el momento de la gracia, de dejarnos Dios abrir nuestros ojos, mostrarnos la luz de la vida

“Entonces Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Hágase así, tal como han creído». Y sus ojos vieron” (Mt 9, 29).

Son dos ciegos que están gritando: “¡Jesús ten piedad de nosotros! ¡Hijo de David ten compasión de nosotros!”. Estos ciegos quieren ser sanados, están clamando para que Jesús se compadezca de ellos. Jesús esta preguntando si ellos tiene fe, si ellos creen que Él puede hacer algo por ellos y dice: “Sí, yo creo”. Es por eso que Jesús toco en los ojos de ellos y dijo: “Hágase así, tal como han creído”.

Esta es la gran gracia que la fe nos concede, ella abre nuestros ojos. La fe nos abre para ver lo que la incredulidad, el orgullo y el pecado no nos permiten ver.

Todos nosotros vivimos la insensatez de no ver la verdad. Nuestros ojos están como que cubiertos por escamas y no ver la vida y la realidad como de hecho es, porque no tenemos los ojos de la fe.

La gracia que estos dos hombres lograron es mucho más que la gracia de la visión física. La gracia de ver es lo que ellos como ciegos ya estaban viendo, que Jesús era la luz de la vida de cada uno de ellos.

Es necesario decir que nosotros que caminamos, muchas veces, en medio de la oscuridad, obscuridades en el alma, en la mente, en las relaciones, en todas las situaciones de la vida que Jesús es la luz de nuestra vida. Es Él que ilumina nuestros ojos, es Él que ilumina nuestro corazón delante de muchas cosas obscuras que nos ciegan.

Tranquilice tu corazón, silencie tu alma y busca con toda intensidad de tu ser la confianza y la fe en Él, porque Él ha de abrir nuestro ojos, nos va ayudar a ver lo que no conseguimos.

El ciego es aquel que no ve a sí mismo. Creemos que vemos bien, pero ni gafas nosotros utilizamos, pero nuestra mente esta muchas veces obscurecidas ofuscadas, ni nosotros vemos, no podemos cuando estamos haciendo mal a los demás, estamos siendo ridículos con nosotros mismo, estamos engañándonos, con tantas cosas que no damos cuenta que estamos fallando con el otro.

Es el momento de la gracia, de dejarnos Dios abrir nuestros ojos, mostrarnos la luz de la vida para no morir en la ceguera sin ver la luz de la vida y ver la vida con la luz de la gracia para que nuestra vida pueda caminar en dirección del Cielo y de la eternidad.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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