24 Oct 2020

Busquemos siempre convertir nuestro corazón

“Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera” (Lc 13, 5).

La Palabra de Dios que estamos escuchando en este sábado comienza una narrativa en que algunas personas traen noticias para Jesús sobre los galileus, que Pilatos había mandado matar, y aún mezclo la sangre de estas personas con los sacrificios que Pilatos ofrecía. Sin embargo, están trayendo para Jesús la noticia de una tragedia que estas personas están sufriendo en la vida.

Los antiguos siempre creían que las tragedias que ocurría en la vida de una persona fuera castigos, es decir, aquella persona había hecho algo errado en algún momento de la vida y, ahora, estaba pagando por eso. Por supuesto que, también en los días de hoy, hay quien viva de estas creencias, creyendo que Dios castiga aquel que esta sufriendo de algún mal. “Quien esta sufriendo algún mal es porque esta pasando por algún castigo de Dios”.

Por favor, no cometamos este delirio mental ni ese delito espiritual. Eso no es verdad, Dios no esta castigando nadie. Podríamos dar muchas explicaciones para las desgracias que ocurren en la vida humana, pero podemos tener la seguridad que ninguna de ellas viene del amor infinito de Dios.

No hay desastre mayor que no se convierte y no tener el corazón en Dios

Dios no quiere que ninguno de Sus hijos sufran cualquier tragedia. No quedes pensando que cuando hubo un accidente de coche y murió aquella persona, fue porque Dios quiso que ella hubiera muerto. Algunos incluso dicen: “Murió porque llego el momento”, y esta mentalidad, que no es cristiana y tampoco divina, muchas veces, se difunde y vivimos aquel conformismo con todo, eso cuando no culpamos a Dios por todo.

Creen que todo de malo que ocurre es porque fue merecimiento, es porque Dios sabe lo que hace. Nacen una afirmaciones tan esdrújulas sobre la propria naturaleza de Dios. Jesús esta diciendo: “De alguna forma, estos hombres no cometerán mal alguno. No cometerán nada más que los demás”. Solo que: si no nos convertimos, podremos tener una muerte tan trágica o más trágica que aquella.

Por supuesto que, tragedias ocurren porque, muchas veces, las personas provocan, a veces provocan para sí y para los demás. Pero la tragedia mayor que puede ocurrir en la vida de una persona es ella no convertirse, es ella no volverse para Dios.

Por ejemplo, la doctora Zilda Arns pasó la toda la vida cuidando de los demás, la muerte de ella fue trágica. Ella estaba en una iglesia durante un terremoto en el Haiti. Ella no murió en desgracia, aún que haya sido trágica aquel accidente. Ella murió en la gracia, haciendo lo que ella hizo toda la vida: cuidando de los pobres y necesitados; estaban implantando la Pastoral del Niño en el Haiti, llevando esperanza a las familias.

En el mismo lugar de un terremoto. Alguien puede morir en gracia y otra persona en desgracia porque no esta en Dios y no se convertir.

Aprenda, primero: castigo no viene de Dios, pero si los desastres ocurren alrededor de nosotros, no hay desastre mayor que no convertirse y no tener el corazón en Dios, no importa lo que ocurrir.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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