En la corrección fraterna, construir la unidad
Hoy es domingo, estamos ante aquello que es la razón y la centralidad de nuestra fe: la Eucaristía. Y la Eucaristía que nos lleva a comprender tres momentos importantes del Evangelio que vamos a tratar hoy: la corrección fraterna, la comunión y la unidad. Quien nos revela esto es el evangelista Mateo, cuando Jesús dice:
“Si tu hermano peca contra ti, ve y corrígelo, pero en privado; si te escucha, has ganado a tu hermano”. (Mateo, capítulo 18, 15-20)
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¿Qué necesitamos comprender de este Evangelio? En estas tres dimensiones de corrección fraterna, comunión y unidad, el Señor muestra que la vida cristiana no debe vivirse de forma aislada.
Vivir la transparencia en la vida comunitaria
¡Cuántas personas huyen de otras por miedo a que su verdad sea transparente! Pero nosotros no debemos tener miedo, porque es en la comunidad donde somos llamados a cuidarnos unos a otros con amor y con verdad. Nosotros, que somos de Canção Nova, vivimos siempre esta dinámica: esta vida comunitaria que nos va dando la gracia, si tenemos el corazón abierto para cuidarnos unos a otros, para corregir, para vivir la unidad y para vivir la comunión.
En este pequeño pasaje aparecen estas palabras fundamentales para nuestro camino, hermano: corregir, escuchar y ganar. Son palabras con las que Jesús muestra que debemos ir en contra de aquello que el mundo nos propone. Muchas veces, el mundo propone humillación, condenación y alejamiento, pero Jesús nos está enseñando que el camino del diálogo es el camino de la misericordia.
La corrección fraterna como un acto para salvar
Corregir a alguien con el espíritu del Evangelio es un acto de caridad. Si no tienes el valor de corregir fraternalmente a tu hermano, no hables mal de él, no quieras su mal. Utiliza los principios evangélicos: llama a tu hermano aparte y ayúdalo, corrigiéndolo para que sea transformado por la gracia de Dios. Corregir a alguien con el espíritu del Evangelio es un acto de caridad, porque desea salvar y no destruir.
Que el Señor nos ayude a vivir en este mundo marcado por divisiones, ofensas y juicios. Debemos tener la gracia de promover aquello que el Papa Francisco nos enseñó: la cultura del encuentro, la cual pasa por la unidad, la comunión y el compartir.
Que el Señor nos ayude a vivir bajo la acción y bajo la gracia de Dios. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!


