Demora de Cristo y la espera confiante de la Iglesia
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El reino de los cielos es como la historia de diez jóvenes que tomaron sus lámparas de aceite y salieron al encuentro del novio. Cinco [música] de ellas eran desprevenidas y las otras cinco eran previsoras. Las desprevenidas tomaron sus lámparas, pero no llevaron aceite consigo. Las previsoras, sin embargo, llevaron recipientes con aceite junto con las lámparas” (Mateo 25, 1-13).
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Mis hermanos y mis hermanas, hoy, la Iglesia celebra la memoria de San Agustín y la liturgia nos propone la parábola de las diez virgem que esperan el esposo que demora para llegar.
El despertar de San Agustín
Volver a montar la demora de la parousia, porque los primeros cristianos guardaban la inminencia del regreso del Señor. Además, se fueron muchos años y Cristo no regreso y la comunidad necesitaba dar sentido para esta espera. El santo de hoy elaboro un discurso sobre la demora para que él aceptase el amor de Cristo.
“Tarde te amé, belleza antigua y tan nueva. He aquí que yo buscaba fuera lo que estaba dentro de mí y tu grito rompió mi sordera”. San Agustín pone esta realidad justamente hablando de la demora para que él aceptase el amor de Cristo en tu vida. Recordemos que la madre de él rezó por su conversión por más de treinta años, manteniendo la fidelidad, sabiendo que Dios un día lograría tu corazón.
El aceite de la perseverancia
Volviendo para la parábola, las cinco de las virgens, las primeras imprevidentes duermen, pero tiene el aceite suficiente, las previdentes duermen, pero tiene el aceite suficiente. Las cinco imprevidentes también duermen, pero no tiene el aceite suficiente para la espera del esposo.
Ellas se parecen un poco con nosotros, porque nosotros comenzamos bien nuestro camino, ero poco a poco nosotros vamos perdiendo el entusiasmo, vamos perdiendo algunas cosas, dejando de lado el ardor, es esta falta de aceite.
Demora del Señor es una invitación a la fidelidad
No basta decir “¡Señor! ¡Señor!, es necesario mantener la fidelidad en todas las situaciones. Aún cuando no hay voluntad de rezar, de ir al grupo de oración en la parroquia, de frecuentar la comunidad, de ir a la misa. Nosotros no podemos basarnos solo en nuestras emociones, e la vida cristiana es mantener el entusiasmo. La llama del amor debe mantener todos los días hasta la venida gloriosa del Señor, o nosotros vamos a su encuentro.
San Agustín, ha demorado para aceptar el amor de DIos, pero después que él fue seducido por el Señor, nunca más él lo dejo. Sigamos también el ejemplo de San Agustín y vamos pedir la fidelidad a nuestro Señor en todos los tiempos.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


