El sepulcro vacío es la victoria de Jesús sobre la muerte
Hemos llegado a un momento de gran gracia para nosotros los cristianos: la resurrección de Jesús, es decir, el Sábado Santo, cercanos a la Pascua. Jesús quiere mostrarnos que Él es vencedor, que triunfa sobre el mal y sobre la muerte, como veremos en el Evangelio de Mateo 28, 1-10.
“Después del sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Y he aquí que hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra y se sentó sobre ella. No está aquí, ha resucitado como lo había dicho.”
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Hermanos y hermanas, el capítulo 27 termina con Jesús sepultado y el sepulcro custodiado por los soldados. Humanamente hablando, todo parecía acabado. Pero el capítulo 28 inaugura el gran acontecimiento de la fe cristiana: la resurrección.
Venciendo el miedo ante el sepulcro
Mateo nos muestra aquí tres cosas importantes: Dios interviene en la historia; la muerte ha sido vencida; y los discípulos son enviados en misión. Debemos tomar conciencia de esto: la muerte no es la última palabra para quienes creen en Dios. Debemos tener esta convicción. La muerte es vencida por el poder de Dios, que resucitó a su Hijo al tercer día.
Cuántos de nosotros pasamos por realidades de muerte —no físicas ni espirituales— que ponen desánimo en nuestro corazón, que nos hacen perder la esperanza y nos llevan a desconfiar del poder de Dios.
Resucitar con Cristo
Vemos aquí, hermano y hermana, lo central: también nosotros resucitaremos un día con Cristo para la eternidad. Esto nos muestra que nuestro Dios no es un Dios de mentiras, sino de promesas, y nos lleva a creer que tenemos un Vencedor, que vence en todas nuestras realidades y dificultades.
Que en este día tu corazón también pueda resucitar a una vida nueva, a una vida en Dios. Que el Señor nos bendiga y que este día tan importante nos traiga ánimo y valentía al corazón.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


