Hacer el bien es el centro de la misión de Cristo
Hoy, nosotros vamos profundizar en el Evangelio de San Lucas, donde JEsús encuentra un hombre que tenía la mano derecha atrofiado. Los maestros de la ley estaban allí para observar lo que Jesús iba hacer y ver si Él curaría aquel hombre en un día de sábado.
Más una vez, Jesús esta en centro de una polémica, ante un conflicto. Pero Él es muy libre, y no se preocupa con lo que los fariseos están pensando sobre ti o observando, porque Él tiene una misión: hacer la voluntad del Padre y libertar el pueblo de Dios. Entonces, el Señor llama aquel hombre para el centro y hace una pregunta decisiva. Nosotros leemos eso en el Evangelio.
“Yo os pregunto: ¿Está permitido en sábado hacer el bien o hacer el mal? ¿Salvar una vida o dejar que se pierda?” (Lucas 6, 6-11).
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Esta es una pregunta muy difícil de ser respondida si nosotros no miramos con la mirada de Jesús. Es decir, mi hermano, mi hermana: hacer el bien o hacer el mal?
Vencer la inclinación al mal al hacer el bien
Nosotros somos inclinados para el mal. El Catecismo de la Iglesia Católica dijo que nosotros traemos y heredamos, debido al pecado original, la concupiscencia de la carne, que es la inclinación para el mal. Pero no debemos dejarnos vencer por ella. Ante una realidad donde tu puedes hacer el bien y evitar el mal,¿cuál debe ser tu actitud? Hacer el bien.
“Pero si hacer eso, voy ser criticado, padre. Yo voy ser juzgado. Yo voy ser perseguido”. ¿Si perseguirán Jesús, por que estas con miedo de ser perseguido también? ¿Si calumniaran Jesús, por que estas con miedo de ser calumniado también? Haga el bien. El bien molesta. El bien desinstala aquellos que no quieren vivir de esta forma.
Hacer el bien y restaurar la dignidad
Por eso, Jesús muestra que la ley de Dios nunca puede ser usada contra el amor. El sábado, que era señal de descanso y santidad, había convertido un peso sin misericordia, es decir, sin caridad nínguna. Cristo muestra que el verdadero culto a Dios pasa por la compasión, por la caridad y por el cuidado con quien sufre.
La mano atrofiada de aquel hombre simboliza las áreas heridas de nuestras vidas: miedos, pecados, desánimos, falta de fe. Jesús quiere tocar en lo esta endurecido en nosotros y restaurar nuestra dignidad.
Que Jesús toque nuestras vidas por medio de la bendición de este Dios que es Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


