El llamado de Jesús hacia la plenitud en el tiempo de Dios
Después de que Juan el Bautista fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea predicando el Evangelio de Dios y diciendo: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en el Evangelio” (Marcos 1,14-20).
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Vivir con propósito va más allá de seguir una agenda. En el Evangelio de hoy, somos invitados a entender que el tiempo no es solo un recuento de minutos, sino una oportunidad divina de transformación y encuentro con lo Sagrado.
El significado del Kairós: El tiempo de la gracia
El texto de hoy, mis hermanos y mis hermanas, habla del kairós y del pleroma, es decir, el tiempo oportuno y la plenitud de los tiempos. Ayer cerramos las fiestas del Señor con la celebración del Bautismo de Jesús. Él llenó nuestro tiempo con su vida; se manifestó y se encarnó para llenar todos nuestros días.
A partir de Cristo, la vida cristiana adquiere un nuevo significado. Todos nosotros tenemos un sentido para vivir. Por eso, no podemos vivir de forma simplemente cronológica —dormir, despertar, comer, estudiar, trabajar, rezar y divertirse. Tenemos que vivir con plenitud cada una de estas cosas, acogiendo cada día como un kairós, un tiempo oportuno de la gracia de Dios.
Metanoia: cambio de mentalidad y actitud
El texto bíblico nos enseña cómo aprovechar este precioso tiempo dado por Dios: convirtiéndonos todos los días. La palabra utilizada es Metanoia, que expresa esta conversión profunda. Significa cambiar la forma de pensar y, por consiguiente, la forma de actuar.
Es necesario superar la lógica mundana del desperdicio —el desperdicio de la vida en cosas fútiles— para llegar a una concepción de la vida como una oportunidad dada por Dios. Vivir con rectitud es entender que cada instante es un regalo que exige una respuesta nueva y consciente de nuestra parte.
De pescadores a discípulos, siguiendo el llamado
El texto finaliza con el primer llamado hecho a los discípulos. Jesús afirma claramente que estos hombres, aceptando su invitación, pasarían de ser pescadores de peces a ser pescadores de hombres. Fue una verdadera metanoia. Ellos no desperdiciaron la oportunidad; acogieron aquel kairós y nunca más abandonaron el camino del Señor.
Existe un llamado de Dios en la vida de cada uno de nosotros. Por eso, no dejes pasar hoy la oportunidad que Él le está dando. Abra su corazón a Cristo y acoja su visita, pues Él nos llama a seguirlo más de cerca.
Sobre todos ustedes, descienda la bendición de Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¡Amén!


