“En verdad, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde y se destruye a sí mismo?” (Lucas 9,22-25)
Seguir, renunciar y ofertar
Hermanos y hermanas, en el inicio del Evangelio de hoy, escuchamos estas palabras que dicen sobre el seguimiento y renuncia de sí mismo.
¿De qué vale un hombre ganar el mundo entero? Pedete y destruye a sí mismo. Entonces, el seguimiento es por amor, y también la renuncia es por amor.
Yo sigo porque amo a Jesus, y yo renuncio porque amo a Jesus. No renuncio por renunciar, ni sigo por seguir, porque seguir usted podría seguir cualquier cosa, cualquier persona. Usted no sigue, de vez en cuando, personas famosas, influenciadores? Entonces, ¿qué sentido tiene seguir personas famosas que tienen 15 millones de seguidores, que están allí publicando tonterías todos los días? Es un seguimiento, pero es un seguimiento vacío.
El seguimiento de Jesus es diferente. Nosotros seguimos a Jesus por un verdadero amor que nos salva, un verdadero amor que impulsa. Entonces nosotros seguimos , y porque seguimos, renunciamos a todas las realidades vacías en este mundo., a todas las realidades transitorias, porque la vida en Jesus no es una vida transitoria, es una vida que apuntanos para las realidades eternas.
Entonces es por amor. Nosotros hacemos, hermanos y hermanas, ofertas siguiendo y no hacemos ofertas renunciando. Nosotros no hacemos ofertas a Dios cuando lo Seguimos, cuando seguimos a Jesus, y nosotros no hacemos oferta a Dios cuando renunciamos a la realidad temporaria de este mundo, a realidad transitoria.
Qué vale el hombre, Jesus dijo todavía, ganar el mundo entero, pero venir a perder su alma? Creemos, hermanos y hermanas,. en la vida eterna.
En este tiempo de cuaresma que estamos viviendo, es un tiempo oportuno que vivimos en este mundo con una finalidad que apunta para la realidad, para la eternidad. Entonces, la Cuaresma apunta para las realidades de la eternidad, apunta para las realidades celestiales, apunta, hermanos y hermanas, para Dios.
Lo que hemos hecho, podremos preguntar, para acercarnos al Señor y de su misericordia? Que tenemos impulsionado, neste proceso de busca por Dios, de crecimiento en la vida espiritual?
¿Qué hemos hecho que nos ha alejado de Dios?
Entonces, debemos también poner, delante de Dios, las realidades que hacemos, pero que nos alejan de Dios.
Pongamos delante del Señor, también para nuestra reflexión. Y, a partir de este proceso, de reflexionar, de ponerlo dentro de nosotros, por amor a Jesus, nosotros vamos renunciando a estas realidades. Por amor a Jesus, nosotros vamos siguiendo-lo , y por amor a Jesus, dejaremos las realidades transitorias y colocaremos las realidades eternas, haciéndonos ofrenda a Dios.
Que asi sea en su vida, que asi sea en nuestra vida.
Que Dios Todopoderoso os bendiga: Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¡Amén!