Como niños, alcanzar el Cielo por la humildad
Hoy, la Iglesia conmemora a los Santos Ángeles Custodios. Cada uno de nosotros es protegido por un ángel, cuyo nombre no conocemos, pero que Dios nos ha dado para estar lado a lado, para protegernos del mal, de las insidias de Satanás.
En los momentos de peligro, debemos recurrir al Santo Ángel Custodio. ¿Has tenido esta intimidad con tu ángel de la guarda? Si no la tienes, busca vivir esta relación. Y vamos a ver esto en el Evangelio de Mateo:
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “En verdad os digo, si no os convertís y no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Quien se hace pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos.” (Mateo 18, 1-5.10)
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Es interesante, hermano mío, hermana mía, que, cuando Jesús se acerca a los discípulos, Él hace una pregunta que, en el fondo, revela un corazón todavía marcado por la lógica del mundo: “¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?” Aquí, se levantan varias posiciones, honores, prestigio, pero Jesús no está interesado en eso.
Como niños, confiar en el Buen Padre
Jesús pone a aquel niño en medio, allí en el centro, para que nosotros podamos responderle con un corazón humilde y de niño. ¿Qué representa este niño dentro del Evangelio? Representa la dependencia de Dios, la sencillez, la confianza y la humildad.
Por eso Jesús está diciendo: si nosotros no somos como este niño, no entraremos en el Reino de los Cielos, es decir, quien no sea humilde, sencillo, quien no confíe ni dependa de Dios. Cristo afirma que la grandeza del Reino no consiste en ser mayor que los demás, sino en reconocer que todo lo recibimos y dependemos de Dios.
La verdadera grandeza está en la generosidad
En un mundo marcado por querer ser mejor que los demás, incluso hacer el mal con tal de estar por encima del otro, Jesús nos habla de que la lógica del Reino es totalmente contraria. Es la lógica de servir. Jesucristo no vino para ser servido, sino para servir. Si nosotros no tenemos este corazón de niño, difícilmente entraremos en el Reino de los Cielos. Por eso, pidamos al Señor la gracia de ser pequeños, débiles, sencillos. Y pidamos la intercesión de nuestros Santos Ángeles Custodios para vivir la voluntad de Dios.
Que los Santos Ángeles Custodios nos protejan y que el Señor nos bendiga: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!



