La misión nace en el corazón de Jesús
Quiero acogerte con mucha alegría para esta reflexión, en esta homilía donde Dios habla al corazón, pero también nos da la gracia de permanecer en Su voluntad. Hoy, nosotros conmemoramos el día de Santa Teresita del Niño Jesús.
Octubre es el mes de las misiones y también del rosario, y Santa Teresita del Niño Jesús fue una misionera sin salir del convento. ¡Mira qué cosa maravillosa para decirnos a nosotros: si salimos de nuestro acomodamiento, también podemos llevar la Palabra de Dios a muchas personas! Vamos a leer, hoy, el Evangelio de San Lucas, donde el Señor nos va a decir:
“El Señor eligió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de él, a toda ciudad y lugar adonde él mismo debía ir.” (Lucas 10,1-12)
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El Evangelio de San Lucas es profundamente misionero, pues está unido juntamente a esta espiritualidad de Santa Teresita del Niño Jesús. Percibimos así que la misión no nace de la iniciativa humana, sino del corazón de Jesús.
La elección para anunciar
Jesús es quien elige, quien llama y quien envía. Antes de cualquier planificación, existe un llamado. Antes de cualquier actividad, existe una vocación. ¡Mira qué hermoso: el discípulo no anuncia una idea propia, anuncia a la persona de Jesucristo! Jesús nos está diciendo que Él es el protagonista de la evangelización.
Es Él quien necesita ser conocido a través de cada uno de nosotros. Es interesante notar que Jesús no pide, en primer lugar, que trabajemos, sino que recemos. Para que la misión suceda, es necesario que recemos, es necesario tener intimidad con nuestro Señor. La oración precede a la misión.
La misión debe ser regada por la oración
¡Mira qué importante es esto dentro de la liturgia de hoy: la misión necesita estar regada por la oración! Quien no reza corre el riesgo de trabajar para sí mismo, y quien reza aprende a trabajar para Dios. Esto es lo que Santa Teresita del Niño Jesús quiere enseñarnos en el día de hoy. Jesús no oculta las dificultades de la vida misionera.
El discípulo no es enviado como un guerrero armado, sino como un cordero. Es decir, su fuerza está en la confianza, está en la oración, en la perseverancia. Es la lógica de la cruz. Quien vence el mal con el bien, vence por medio de la oración. La misión solo será enteramente positiva si yo paso mi vida en oración. Y termino hablando del desapego que la misión también necesita llevarnos a tener, para confiar en la Providencia de Dios.
Que Santa Teresita, patrona de las misiones, pueda interceder por cada uno de nosotros, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!



