Apariencia de sepulcro blanqueado
“Por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis llenos de hipocresía” (Mt 23,27-32).
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Hermanos y hermanas, en el Evangelio de hoy, Jesús utiliza esta imagen que podemos llamar fuerte: “Sois como sepulcros blanqueados”.
En la apariencia, el peligro de la hipocresía
Por fuera, todo parece bonito, correcto, religioso, pero por dentro hay vacío, incoherencia, distancia de Dios. Vicios: virtudes públicas, vicios privados, vicios escondidos, vicios podridos que nos pudren. Sepulcro blanqueado… ¡Qué imagen fuerte! Es una palabra dura, pero necesaria, porque revela un riesgo real de la vida espiritual: cuidar la apariencia, pero olvidar el corazón, que debe estar unido a Dios.
Dios mira y conoce el interior
La hipocresía no es simplemente fingir, sino vivir dividido. Hipocresía es tener una doble vida, es cuando existe una distancia entre aquello que mostramos y aquello que realmente somos. Jesús no condena la fragilidad humana, sino que denuncia la falta de verdad. Dios no se impresiona con las exterioridades. Él mira el interior, donde nacen nuestras intenciones, elecciones y actitudes. Que tengamos un camino de autenticidad. En lugar de intentar parecer justos, dejemos que Dios nos haga justos por dentro. Esto exige humildad en nuestro corazón, pero exige también valentía, conversión.
Que el Señor purifique, en este día, nuestro corazón, para que nuestra vida no sea solamente apariencia, sino un verdadero testimonio de fe y amor. ¡No seamos sepulcros blanqueados!
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!



