En comunidad, la invitación de la fiesta del amor del Padre
“En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El reino de los cielos es como la historia de un rey que preparó la fiesta de bodas de su hijo y mandó a sus servidores a llamar a los invitados a la fiesta, pero estos no quisieron venir”. El rey mandó a otros servidores, diciendo: “Decid a los invitados: ‘Ya he preparado el banquete, los bueyes y los animales ya han sido sacrificados y todo está listo. Venid a la fiesta’”. (Mateus 22, 1-14).
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La lectura del Evangelio de hoy es larga, pero Dios sigue edificando Su comunidad con aquellos buenos y malos que creen en Su amor y con aquellos que no creen en Su amor.
Comunidad de los imperfectos
La experiencia que Jesús nos invita a vivir es sorprendente. La ultima parte de la pasaje, según los exegetas, contiene una segunda parábola que Mateus unió la anterior para completar el mensaje. Jesús nos presenta una visión del mundo como una comunidad normal. Compuesta de personas con sus debilidades, buenas y malas, las cuales el PAdre llama para compartir de Su amor por el Hijo.
Pero, ¿no existen condiciones para participar de esta fiesta? Ustedes han visto que Él llamó todos aquellos que estaban a la orilla del camino para participar de esta fiesta. La única condición es vestirse con la vestiduras nupcial, esto es, participar de la fiesta de matrimonio que el Padre preparo para su Hijo.
Asumir la vestidura de la gracia
Creer en el amor que el Padre mos da, dejarnos amar y permitir que nuestra vida sea la gota en el oceano infinito del amor de Dios. En el texto del Evangelio, hay un momento en que el dueño de la fiesta encuentra una persona que no estaba vestida con el traje y dijo: “¿Amigo, por que entra aquí sin la vestidura nupcial?”. No es importante competir para ser el primero, no es importante ser el más activo en el hacer; lo que importa es estar revestido de Cristo, vivir como hijos entregues al amor del Padre.
El amor de Dios transforma nuestra debilidad
La Iglesia es la comunidad de aquellos que, en la profundidad de su debilidad moral, no se justifican, no teorizan que todo es permitido por ser humano, pero, con humildad, honestidad y verdad, creen en el amor del Padre que perdona, que renueva el corazón del ser humano y vuelve a él la alegria de participar de esta fiesta.
A nosotros como Iglesia, debemos como comunidad, llamarnos y convocarnos a todos a participar de estas alegrías para que todos, lavados, purificados, vestidos con las vestiduras nupciales del perdón y de la alegría, puedan participar de este gran banquete preparado para todos nosotros. Por eso, abramos nuestro corazón y permitamos que Dios nos purifique en la gracia de su amor.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!



