Anunciar el Evangelio exige intimidad con el corazón de Jesús
Estamos caminando dentro de aquello que fue la misión dada por el Padre a Jesús: venir a este mundo para anunciar, sanar y liberarnos de todo mal. Y hoy también Jesús quiere confiarnos una misión: propagar el Reino de los Cielos. Y en el Evangelio de San Mateo escucharemos lo siguiente:
«Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder para expulsar a los espíritus malignos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.» (Mateo 10,1-7)
Para que puedas reflexionar y comprender el vídeo necesitas ‘accionar el subtitulo en español’:
Aquí aparecen palabras fundamentales. Primero, Jesús llamó. Segundo, les dio poder. Y tercero, los envía en misión.
La Iglesia y la misión de anunciar el Evangelio
Antes de enviarnos, Jesús nos llama a estar cerca de Él. El discípulo no nace de su propia voluntad, sino del encuentro con Cristo. Esto es lo que debe quedar grabado en tu corazón en esta homilía. Antes de ir a la misión, primero es necesario estar cerca de Cristo, para que no prevalezca nuestra propia voluntad y no fracasemos en nuestra misión.
Toda vocación comienza en el corazón de Jesús. Después, Jesús concedió a los discípulos la autoridad. Es decir, después de que los discípulos estuvieron al lado de Jesús, haciendo la experiencia de ser íntimos de Él. Ahora Jesús les da autoridad, pero no es una autoridad humana ni un poder humano, sino una autoridad que proviene de la gracia de Dios para vencer el mal y llevar a las personas a una verdadera conversión, personas que están heridas y lastimadas por el pecado.
La urgencia de la conversión
La Iglesia continúa la misión de anunciar el Evangelio a través de los sacramentos y de las obras de caridad. Por eso Jesús nos dice que el Reino de los Cielos está cerca: existe la urgencia de anunciar el Reino para que las personas se conviertan, cambien de vida y puedan acoger el Reino de los Cielos. Graba esto en tu corazón: mi misión solo tendrá éxito si permanezco cerca de Jesús. Estando cerca de Jesús, tendré autoridad sobre todo mal y nuestra misión será eficaz.
Que el Señor te conceda la gracia de derramar sobre ti los dones del Espíritu Santo para que anuncies con autoridad que Jesús es el Señor.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!



