23 Aug 2021

Permitamos que el Evangelio sea nuestro mayor tesoro

“El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo descubre, lo vuelve a esconder; su alegría es tal, que va a vender todo lo que tiene y compra ese campo” (Mt 13, 44).

Hoy, celebramos a la Virgen Rosa de Lima, patrona de toda América Latina. Y, nosotros, pueblo, latina americano, necesitamos conocer más historia de esta virgen que es patrona de nuestro continente. Ella es Rosa de Lima, porque fue allí que nació y vivió, y muy joven ella entró para la vida religiosa; consagrada, se convirtió en una Tercera Dominicana.

Ella, en realidad, tenía el nombre de Isabel, pero era una joven tan hermosa, de una apariencia tan agradable y tan linda, que luego fue denominada de “Rosa”. Rosa por la virtud, por la belleza, pero sus encantos naturales no fueron usados para este mundo para seducir personas, para seducir corazones. Por el contrario, Rosa reservó toda su belleza para Dios, ella fue ejemplo de una vida contínua de oración y penitencia.

Vivimos en un mundo, hoy, donde quien no tiene belleza quiere tener la belleza de este mundo, y quien tiene la belleza de este mundo, muchas veces, utiliza esta belleza para pretextos carnales, exponiéndose en las redes sociales, en el medio que estamos de una forma indecorosa y no es evangelico, porque lo que tenemos no es para atraer las personas para la mentalidad hedonista de la sociedad. Lo que tenemos y lo que somos es para atraer a las personas para la belleza del Evangelio.

La verdad es que hablar eso para el mundo es “tirar perlas a los cerdos”, porque sólo quien comprende el corazón de Rosa y de muchos jóvenes, hombres y mujeres que entregan su belleza para la belleza mayor que es Dios, es quien encontró ese tesoro. Porque el Reino de los Cielos es ese tesoro oculto, esta belleza oculta; quien encuentra ese tesoro permite que él brille en su cuerpo, en su alma y en las actitudes; quien encuentra ese tesoro no hace de su cuerpo un medio de atraer nadie para sí mismo, y después el sufrimiento es más grande para la persona y para aquellos a quien ella ha atraído.

¡Que belleza cuando la persona atrae a la otra por la virtud, cuando la persona atrae el otro para sí mismo por sus valores! Por eso, deja que el mayor tesoro de tu vida sea el Evangelio. No dejes que el mayor valor de tu vida sean los valores corporales y materiales, pero si los valores eternos, las virtudes.

Que tu sigas brillando, que tu sigas atrayendo por una belleza sin igual, la belleza de un rostro, de una cara y de un corazón que fue transformado por el Evangelio.

Rosa no ha necesitado usar maquillaje, los adornos de este mundo para convertirse hermosa. La belleza de ella vino de la naturaleza, especialmente de la gracia interior que irradio su alma, e incluso hasta hoy ella atrae muchos en este continente para que sigan apasionados por el Evangelio.

Que usemos los dones y talentos que disponemos en esta vida para atraer muchos corazones para los valores eternos.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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