10 Mar 2022

Pide al Señor que libre su corazón del mal

“Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama.¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿O le daría una culebra cuando le pide un pescado? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!” (Mt 7,7.9-11).

Hermanos y hermanas, estamos a caminar por ese tiempo de la Cuaresma. Y las prácticas de piedad que son propuestas por la Iglesia hacen que nos quedemos más cerca de Dios y posibilitan un progreso en la vida espiritual. El tema de hoy es la oración. “ A oração que nos aproxima de Deus, que nos faz enxergar o verdadeiro rosto do Pai. E, hoje, ela aparece no trecho do Evangelho que lemos. Uma coisa interessante: “Se um filho pede um pão, o pai é capaz de dar uma pedra?”. Se peço realmente a Deus algo, Ele não se inclina sobre a minha oração? Precisamos entender aqui que, muitas vezes, na oração, não vou obter aquilo que peço porque a oração também é uma escola, a oração também é uma pedagogia para o nosso amadurecimento espiritual.

Es la oración que nos pone más cerca de Dios y que nos hace mirar al verdadero rostro del Padre. Hoy, ella está en el Evangelio que leemos. ¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan?”. Si pido, con mi corazón, alguna cosa a Dios, acaso no se inclinará a mi oración? Muchas veces en la oración no voy a tener lo que tenía porque ella también es una escuela para nuestro crecimiento espiritual.

Si no tengo lo que pido, o sea, si pido pan y recibo una piedra, es porque en la verdad esa piedra está en mi corazón, esa piedra es mi corazón. Muchas veces, estamos en una experiencia de oración sólo con nuestras voluntades y deseos, con lo que son nuestros intereses y ambiciones, y hacemos con que nuestra oración esté en esas realidades. Así que lo que la Palabra llama “piedra” son esos sentimientos que le presentamos en el momento de la oración.

A veces, sale de nuestro corazón el veneno del mal, y nuestras ambiciones

En la verdad, no oramos como hijos, muchas veces, oramos como si fuéramos dueños de Dios, y de su gracia, como si pudiéramos manipular a Dios. Otro ejemplo: Acaso le daría una culebra cuando le pide un pescado?. Puede salir de nuestro corazón el veneno del mal y nuestras ambiciones. El veneno puede salir de nuestra oración porque el mal que está en nosotros sale de nuestro corazón en el momento que estamos a orar.

El pez es un signo de Cristo, no es?! No pedimos la vida de Cristo en nuestra oración, la rechazamos y nos dejamos conducir por las maldades de nuestro corazón. A veces, oramos más con el mal que con el bien.

Cuántas veces rezamos el Padrenuestro: “perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, pero no estamos dispuestos a perdonar. Rezamos con el veneno de nuestro corazón y presentamos esas serpientes en la oración.

Lo bello es que poco a poco en esa caminada de la Cuaresma, volvemos a aprender lo que es la oración. Y la oración deja todo más claro, haz con que veamos a Dios y a nosotros mismos. Por eso, si proyectamos en Dios lo que está en nuestro interior, nuestra oración será mala. 

Pidamos al Señor que haga una purificación de esos sentimientos, de esas ambiciones, así que cuando estuviéremos ante a Dios, hagamos nuestra oración como hijos.

Sobre todos vosotros, la bendición de Dios Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¡Amén!

 


Padre Donizete Ferreira

Sacerdote da Comunidade Canção Nova.

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