04 Dec 2018

El Reino de los Cielos es revelado a quien vive la pequeñez de corazón

Jesús nos esta dirigiendo para el camino de la humildad, porque el Reino de los Cielos pertenece a aquellos que son pobres y humildes de corazón

“En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido” (Lc 10, 21).

El Reino de Dios es encontrado no por aquellos que son movidos por su propia sabiduría, por el conocimiento que tienen de las cosas. El Reino de los Cielos es revelado a los corazones pequeños.

Mira la forma redundante, no es ni a los corazones pequeños, pero a los corazones que son más pequeños. Aún que sea una forma cariñosa y amorosa de Jesús referirse, Él nos está dirigiendo para el camino de la humildad, porque el Reino de los Cielos pertenece a aquellos que son pobres y humildes de corazón.

Tal vez, los sabios consigan descubrir los secretos del universo; a las leyes que rigen a la existencia física y así por delante. Pero, aun con todo el conocimiento no encuentran el Reino de los Cielos.

El Reino de los Cielos ocurre dentro de nosotros, él se instala dentro de nosotros cuando nos despojamos de aquella capa vieja que nos deja con sentimiento de superioridad, de ventaja sobre las otras personas y nos sometemos de forma humilde, sincera y verdadera a los cuidados del Señor. Vamos penetrando en el corazón de Dios y el Reino de Dios va penetrando en nuestra alma y en nuestro corazón.

Por eso, deje de lado ese sentimiento de la grandeza, ese sentimiento que nos lleva a querer estar por encima de los demás, de sentirnos mejores que los demás, ese sentimiento nos lleva a querer rivalizar y nos lleva a querer rivalizar y competir con el otro.

Busquemos el camino de la humildad, porque el Reino de los Cielos es revelado a quien vive a pequeñez de corazón.

El secreto de una alma pequeña no es que ella sea pequeña en el tamaño, ella es incluso grande en el tamaño, pero es pequeña en la dependencia total de Dios. Ella no es gran en el sentido del orgullo que mueve el corazón de los hombres, pero ella humilla todo sentimiento de la grandeza, de la soberbia, dentro de sí, para unirse a su Señor.

Una alma humilde es una alma que se une al corazón de Dios y somete a Él. El corazón pequeñito es el corazón donde Dios habita. Es momento de purificar el corazón, lavar el alma, renovar nuestros sentimientos interiores, para que no seamos movidos por la codicia del mundo y busquemos, en el mundo, a las satisfacciones para nuestra alma.

Lo que satisfaz el corazón de una alma pequeña es la esperanza amorosa de Dios dentro de sí. Lo que llena el corazón de un siervo del Señor es servirlo con el corazón humilde, porque, allí, Dios vive y realiza su gracia.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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