15 Aug 2019

El corazón se convierte divino cuando es capaz de perdonar

“Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.” (Mt 18, 21 – 22)

Delante de esta pregunta que Pedro guio al corazón del maestro: “¿Cuántas veces debemos perdonar el hermano?” , la pregunta puede ser hecha en otro sentido: “¿Señor, cuantas veces el Señor debe perdonarme se pecar?”. Hagamos esta pregunta para Dios: “¿Cuántas veces crees que Dios debe perdonar si nosotros pecamos contra Él?”.

Solo por la cantidad de pecados que nosotros cometemos, todos nosotros ya estaríamos desterrado de la gracia si levásemos en cuenta nuestra lógica, nuestra matemática y la dureza de nuestro corazón. Gracias a Dios, Él no es como nosotros. Dios es Dios, Él es amor. Si Dios es amor y esta en nosotros, Dios esta diciendo que nosotros también tenemos que ser amor unos para con los demás.

Amor y perdón son dos palabras que se conjugan, son dos expresiones o dos realidades evangélicas que jamás caminan separadas. No existe amor sin perdón, como no existe perdón para quien no vive el amor. Solo quien ama es capaz de perdonar, y quien perdona es porque tiene mucho amor de Dios en tu corazón.

Solo con nuestras condiciones humanas no conseguimos perdonar quien peca contra nosotros, pero, gracias a Dios, conocemos el amor de Dios. Es el amor de Él que va rompiendo ese hombre duro que somos, ese hombre ceñudo y mundano, y dándonos un corazón como lo de Él.

Solo quien ama es capaz de perdonar, y quien perdona es porque tiene mucho amor de Dios en el corazón

Yo no pido a Jesús para mi corazón ser semejante a de Él solo para ser divino y vivir las alturas. El corazón se convierte divino cuando es capaz de perdonar.

Yo no conozco almo más divino que el perdón, porque fue por el perdón que nosotros fuimos redimidos, por el perdón que fuimos reconciliados con Dios. Es el perdón de Dios que nos dio la condición de acercar de Él.

Si experimento el perdón de Dios de forma tan plena, ¿cómo puedo limitar el perdón? Cada uno de nosotros tiene dificultad en perdonar, y no es por causa del perdón, es por causa de la vida mundana que esta en nosotros, es porque nuestra experiencia mundana es mayor que la experiencia evangelica.

Quien crece en la mistica del amor divino va, cada vez más, sumergindo en el perdón de Dios, y lo mejor de Dios que experimentamos, damos a los demás. El mejor de Dios que experimentamos, en nuestro corazón, es Su perdón. Por eso, no podemos vivir ese cristianismo, no podemos decirnos discípulos de Jesucristo, si no cerramos para perdonar sea cualquier persona.

Aquí en la Tierra, engañamos e iludimos; iludimos a nosotros mismos y unos a los otros. Fingimos que nos gusta, cerramos la cara, comulgamos sin perdonas, pasamos años sin hablar con la persona, desviamos de ruta para no ver, vivimos ilusiones incluso en el campo de la fe.

Voy recordar un buen confesor que tuve: podemos engañar a nosotros mismo, pero a Dios nadie engaña. Perdón es perdón, ilusión es ilusión, rencor y resentimiento es rencor y resentimiento. El primero paso para perdonar es reconocer que tenemos dificultad de perdonar y sumergir en el amor de Dios, para Él nos enseña y darnos la gracia del verdadero perdón.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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