22 Jan 2019

Jesús es Señor de todas las cosas, El es Señor de nuestra vida

Jesús es Señor de toda ley; es el Señor del sábado y, también, es el Señor de nuestra vida

Y Jesús con cluyó: «El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. Sepan, pues, que el Hijo del Hombre también es dueño del sábado.” (Marcos 2, 27-28).

Para entendernos las afirmaciones de Jesús en e Evangelio de hoy, no podemos mirar para el sábado solo como más un día de la semana. Porque, en este contexto, el sábado, en realidad, quiere decir algo que es muy sagrado, es la Ley Sabática, es decir, el sábado como día de reposo, como un día que fue consagrado al Señor en la ley judaica.

Los judíos llevaran eso tan a pie de la letra, que el sábado quedo mayor que Dios. Ellos, muchas veces, dejaran de amar, de respetar a Dios en muchas otras cosas, pero el sábado no violaran de ninguna forma. De forma que, si una persona estuviera enferma en el día de sábado, aquella persona moriría, no podía hacer nada por ella, porque era día de sábado. Esta es una forma radical de interpretar alguna cosa, por eso, Jesús, en el Evangelio, nos dice que lo más importante no es esa ley, ese mandamiento, lo más importante es Él.

Nosotros podemos ser personas así, que hacen las oraciones, cumplen los preceptos: “Mira yo no puedo hablar con nadie, no puedo ver nadie, porque estoy haciendo mis oraciones”. Además, tenemos de hacer nuestras oraciones, pero lo mismo que Jesús dice del sábado, que él fue hecho para el hombre, la oración también fue hecha para el hombre. Eso para que el hombre pueda, por medio de ella, servir a Dios. Y, por encima de todo, Jesús es el Señor de todas las cosas.

No basta las practicas, es necesario comunión, porque podemos tener practicas sagradas, pero no tener comunión con el Sagrado. Y, tener comunión con el Sagrado, tener comunión con Dios, es dejar que Dios nos conduzca, que Él nos guie, que Su Espíritu actue en nosotros. No es para caer en el extremo de relajarse, hacer de cualquier forma; y tampoco en el extremo del rigorismo, donde soy aquella persona rigorista, que lleva todas las cosas tan serio.

Porque, la gracia de Dios nos lleva a tener misericordia con los demás, con nosotros mismos, porque, a veces, estamos haciendo nuestra oración y estamos muy mal, entonces, hacemos una oración mismo estando mal; no una mala oración, y sí una oración de la forma que estamos, con nuestro corazón árido, y presentamos a Dios nuestra aridez. Esta nuestra oración va ser incluso más fecundada, que aquella oración onde creemos que estamos llenos de entusiasmo. Porque, presentámonos para Dios, con el corazón recto y sincero y dejémonos ser guiados por Él.

Para no ser un hipócrita de la ley, un hipócrita religiosa, necesitamos dejarnos ser guiados por él Espíritu, para saber que Jesús es Señor de toda ley; es el Señor del sábado y, también, es el Señor de nuestra vida.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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