30 Jun 2020

La fe engendra en nosotros la confianza

“Se levantó una tormenta muy violenta en el lago, con olas que cubrían la barca, pero él dormía. Los discípulos se acercaron y lo despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos, que estamos perdidos!” (Mt 8, 24-25)

En los mares de la vida, todos enfrentamos las ondas agitadas del mundo, de las situaciones, de las tribulaciones y de muchas situaciones que vivimos en nuestro día a día. No son ondas agitadas qie causan desabores dentro de nosotros, son las ondas que viene para dentro de nuestro interior que provocan el verdadero desabor porque ellas nos dejan simplemente atormentados.

¿Cuántos de nosotros no dormimos, no tenemos calma, nos agitamos, nos preocupamos, nos aterrorizamos y aterrorizamos los demás por causa de los dramas y de las cosas inquietantes? Cuantos de nosotros somos movidos por una ansiedad en demasía, que causa una verdadera agonía en el alma y en el espíritu.

Estamos nos agitando y, dentro de nosotros, viviendo tormentos que ni conseguimos rezar muy bien, porque la cabeza es un verdadero devaneo, es una agitación mental terrible, no paramos de pensar en lo que nos preocupa, en aquellas situaciones que no se resuelve. El corazón ni podemos hablar es siempre atribulado y marcado por las sonoridades angustiantes y preocupantes de la vida.

La fe nos da la dirección para seguir en medio a las tribulaciones de la vida

El corazón esta siempre agitado, a veces por la tristeza, por el resentimiento, que es un verdadero terror, y hay un momento que, con todo eso mezclado, aún viene el miedo, los temores los recelos o las cosas que no caminan de la forma que queremos, que planeamos o soñamos, entonce,s nuestra vida se convierte un verdadero tormento.

Estamos en medio a las ondas agitadas y atormentadas de la vida y, en medio a todo eso, Jesús parece que duerme. No es que Jesús duerme y no esta preocupado con nada, pero el corazón de Él es dominado por la mansedumbre, solo vamos crear pavor y peorar la situación. Nadie soluciona nada ni toma decisiones serenas y sensatas en la vida, si no es movido por la sobriedad de Espíritu, por la mansedumbre de corazón y por la serenidad del alma.

Por eso, fe no es simplemente estar con el rosario en la mano rezando, rezar el rosario incluso desesperado y estar con la Biblia porque confía en Dios; la fe no es simplemente eso, porque fe es confianza y abandono, fe es permitir que ella sane el alma y el corazón. La fe entra en nosotros para nos convertir serenos y no nos convertir violentos en los sentimientos y en los impulsos del alma. Es la fe que nos calma y engendra en nosotros la confianza, ella nos da la dirección para seguir caminando en medio a las tribulaciones y a las ondas agitadas de la vida.

“¡Qué miedosos son ustedes! ¡Qué poca fe tienen!”. Que la fe sane nuestra alma, venza nuestros miedos y nos enseñe a seguir con serenidad a las tempestades de la vida.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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