02 Jul 2021

Dios quiere que tengamos misericordia en nuestras acciones

“ Me gusta la misericordia más que las ofrendas. Pues no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.” (Mt 9, 13).

La gran indagación que están haciendo a Jesús es por que Él come con los cobradores de impuestos y con los pecadores. Y quien esta cuestionando es justamente los maestros de la Ley. ¿Sabe aquellas personas que entienden de todo de la Ley de Dios, los mandamientos de Dios, entienden todo de la fe, de la Iglesia? Ellas, en realidad, viven para juzgar, para decir lo que es correcto y lo que no es correcto, y cuestionan hasta Jesús, porque el Maestro de Verdad y de la Vida es Él.

El llama primero los pecadores para que estén junto de Él, como miro para Mateo, que era despreciado por muchos, que era mirado mal por muchos. Él miro para Mateo con la mirada de misericordia y tuvo compasión de él. Una vez que Él tuvo compasión, y compasión no quiere decir pena, pero quiere decir amor misericordioso y bondoso, amor que transforma y levanta, la pena es cuando nosotros miramos para e otro o para otros, como infeliz. Y nosotros somos infeliz, somos necesitados, somos pobres, pecadores, pero Dios, en Su infinita bondad, mira para nosotros con esta mirada de amor para levantarnos.

Más que sacrificios, de nosotros Dios quiere la misericordia

Quien mira con pena o mira con la mirada de condenación, de juicio, no es capaz de levantar otro que esta caído, postrado, por mayor que sea su pecado. Muchas personas no levantan de la situación que están, porque son miradas con la mirada de condenación, mirada de juicio y la mirada de Dios es la mirada de misericordia, es mirada bondosa, es la mirada que se compadece y no condena.

Somos nosotros que nos condenamos por las elecciones de vida que hacemos, nosotros es que equivocamos por las elecciones de vida que nosotros, muchas veces, ponemos delante de nosotros, pero la mirada de Dios es siempre la mirada de misericordia. Y mismo que este en el mayor pecado, mismo que este en la lama, en la miseria, Él sienta con nosotros; se sienta para levantarnos nos pone de pie y nos rescata. Así como sentó con los cobradores de impuestos y con los pecadores de Su época, Él también se sienta con nosotros en la mesa.

Pena, eso sí es digno de pena, que seamos tan soberbios y orgullosos. E único pecado que merece pena es e de la soberbia, porque la soberbia cierra todo la mirada de la verdad, mantiene la persona presa en si misma e incapaz de ver la gracia.

Que pena que, muchas veces, somos movidos por el orgullo y por la soberbia. Permitamos que Dios nos sane de ese corazón diabólico y perverso que no es capaz de transponer nuestra visión egoísta, limitado de la vida, y no vemos el ser humano como hijo de Dios, para sernos, en la verdad, presencia amorosa y misericordiosa de Dios en la vida de cada ser humano.

Que nuestra mirada de unos para con los demás sea la misma mirada de Jesus. Más que los sacrificios, de nosotros Él quiere la misericordia.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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