27 Apr 2022

¡Deja que el amor de Dios cure tu corazón y llena tu vida!

“Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios” (Jn 3, 16-18).

Mis hermanos y mis hermanas, sentirse y saberse amado es una verdad que llena nuestro corazón. ¿Existe remedio y conclusión mejores en nuestra vida, cuando nosotros nos percibimos amados por alguien? No. Cuando nos sentimos amados por alguien, nosotros sentimos acogidos, importantes, especiales, eso cura todas las heridas y rellena nuestro corazón.

Es esta verdad, que a nivel humano nos completa mucho, a nivel espiritual y divino también nos hace tocar en una realidad preciosísima: Dios nos ama. ¡Si llegamos a esta verdad, excelente! Pues ya llegamos a todo. Y es esto que, el evangelio comienza nos afirmando: Dios amo mucho el mundo que nos dio Su Hijo unigénito para morir por nosotros, para que nosotros no fueramos condenados, y salvos.

Esta es la gloria y la alegría de Dios: que yo y tu nos reconozcamos amados, nos sintamos amados y vivamos como hijos amados

Como seria bueno se esta verdad pudiese venir de nuestra razón para nuestro corazón, si no fuera en nuestra cabeza solo un concepto, solo una idea, una forma de pensar: “Dios me ama”, Dios ama a todos”; pero que eso fuera realmente carne en nuestra carne; que no fuera solo un elemento del relato bíblico! Como seria bueno si eso no fuera solo una enseñanza del Catecismo, de la Iglesia católica; que eso no fuera solo expreso en un dogma, pero que experimentemos en nuestra vida, en nuestra carne, lo mucho que Dios nos ama!

Existen barreras que nos impiden de experimentar esta verdad, y nosotros sabemos muy bien: es nuestra tendencia mirar solo para el lado negativo, solo para el lado sombrío de nuestra vida. Y cuando dejamos llevar por esta tendencia negativista, nosotros caemos en aquella forma de no valorarnos. Y cuando no nos valorizamos, queda difícil imaginar que Dios nos ame incondicionalmente. El propio texto bíblico, en el fin de la lectura, nos habla que la Luz se manifesto, la Luz que es Cristo, en Su amor y en Su gracia, pero los hombres amaran más las tinieblas, preferirán más las tinieblas. Y es justamente esta nuestra tendencia, de mirar solo para nuestras realidades sombrías y tenebrosas, porque, muchas veces, tenemos dificultad de mirar para nuestros aspectos positivos, para aquello que existe de bueno dentro de nosotros, pues nosotros miramos, casi siempre, con juicio, con sentimientos de culpa.

Dios no nos habla que nos ama solo para engendrar dentro de nosotros una gratitud – o una frustración cuando pensamos: “Dios me ama, pero yo amo tan poco”. No. Dios no nos habla: “Yo te amo”, solo para engendrar eso en nosotros, pero la gloria y la alegría de Dios es que yo y tu vivamos esta experiencia concreta de amor; que nosotros nos sintamos, de hecho, amados, felices, realizados.. Pues esta es la gloria y la alegría del padre del Cielo: que yo y tu nos reconozcamos amados, nos sintamos amados y vivamos como hijos amados.

Entonces, hoy, pidamos al Señor que esa Palabra quite de nuestros corazones todas las barreras, heridas del pasado, del desamor; que quite nuestras heridas del negativismo, del pesimismo; que nos quite esta manía de mirar solo para nuestro lado negativo. Y dejemos que el amor de Dios cure nuestro corazón y rellena toda nuestra vida.

Sobre todos vosotros, la bendición de Dios Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¡Amén!


Padre Donizete Ferreira

Sacerdote da Comunidade Canção Nova.

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