30 Mar 2018

Cristo murió en la Cruz para salvar nuestra vida

Queremos volvernos para Cristo y ver Sus Llagas, adorar Su Pasión y encontrar en Él los dolores en Él los dolores de toda la humanidad

“Sí, lo asegura Yavé, mi pueblo bajó, primero, a Egipto para instalarse allí, y después cayó bajo la violenta opresión de Asur” (Is 52,4).

En el Viernes de la Pasión de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, contemplamos el siervo sufridor, porque Él esta sufriendo en la carne todas las humillaciones que la persona humana sufre. Cristo esta cargando sobre si nuestros dolores y enfermedades. Queremos volvernos para Cristo y ver Sus Llagas, adorar Su Pasión y encontrar en Él los dolores, las llagas y la pasión de toda la humanidad.

El Cristo sufre por nosotros y junto con nosotros. Él sufre por los sufridores y con los sufridores. Ningún sufrimiento humano es despreciable o perdido cuando es sufrido en Dios.

La Pasión de Cristo es la pasión del mundo, no son las pasiones humanas y mundanas, por el contrario, es la pasión de un Dios apasionado que lleva en si todo Su amor por la humanidad sufrida, que paga un precio alto por nuestros pecados, y Él mismo hizo cuestión de carga sobre Sí los dolores de todos.

En la ley judaica, ley antigua para la reparación y la expiación de los pecados, se inmolaba el cordero y él era ofrecido en sacrificios a los pecados. Hoy, el único cordero que es inmolado y sacrificado por causa de nuestros pecados es el Cordero Jesús, porque Él es el único Cordero que puede quitar los pecados del mundo, puede quitar el pecado de nuestra vida y, por eso, nos volvemos para Él, para alabarle, para rendirnos todo el amor de nuestro corazón, toda adoración que Él merece.

Cuando fuimos en la Iglesia, hoy, para adorar la Cruz, no es adorarnos la Cruz por sí sola, por el contrario, es adorarnos el Crucificado que murió en la Cruz para salvarnos; es adorarnos la salvación, la redención que, en la Cruz para salvarnos; es adorarnos la salvación, la redención que, en la Cruz, Él hace por nosotros.

Ningún sacrificio humano nos redime, sólo el sacrificio de Cristo tiene ese poder. Si nuestra vida exige de nosotros sacrificios, entonces, que nuestro sacrificio humano no sea inútil, porque el sacrificio que salva es nuestro sacrificio unido a la Pasión y al sufrimiento de Cristo.

Cristo esta con los enfermos, con los que sufren, con todos aquellos que sufren las desigualdades, las molestias de la humanidad, diciendo: “Yo estoy en ellos y soy uno de ellos”. Cristo es uno de nosotros en nuestros sufrimientos y en nuestros dolores. Adoremos el Cristo crucificado que murió para salvarnos.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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