18 Apr 2020

Corrijamos nuestra falta de fe

“Por último se apareció a los once discípulos mientras comían, y los reprendió por su falta de fe y por su dureza para creer a los que lo habían visto resucitado” (Marcos 16, 14)

Dejemos Jesús reprendernos, corregirnos por causa de nuestra falta de fe y de nuestra dureza de corazón. Estamos con la fe aniquilada, incrédula y, prácticamente, estamos como personas sin fe: creemos, pero dudamos; confiamos, pero no confiamos.

No damos crédito a lo que Jesús nos habla. Si Él dijo que cuida de nosotros, permitamos que Él cuide de nosotros. Si Él dijo que esta vivo en nuestro medio, nos encontremos con Él vivo y resucitado.

No podemos vivir de la incredulidad, no podemos dejar que el desespero, el miedo, la inquietud y la ansiedad tomen cuenta de nuestro corazón, por todo ese movimiento de la sociedad.

Somos hombres y mujeres de fe. Que podamos estar de pie, y que no simplemente, sucumbido el alma y el corazón por todo lo que arranca nuestra fe y endurece nuestro corazón. Necesitamos anunciar a toda criatura, a todo hombre y a toda mujer, que Jesús esta vivo y que Él es el Señor.

Dejemos Jesús nos reprender, corregirnos por causa de nuestra falta de fe y de nuestra dureza de corazón

Hay muchos profetas de la desgracia en nuestro medio que anuncian tragedias, tristezas, miedo, pavor, pánico y horror. No es para cerrar los ojos para la realidad, pero por el contrario, necesitamos obedecer las orientaciones que nos son dadas por todas las autoridades. Es la forma, incluso, de sernos obedientes a Dios.

¡Obedecer sí; entregar el alma al pavor y al pánico, jamás! Cumplir normas, obligaciones y todo lo que nos esta siendo pedido, tenemos que hacer y dar ejemplo, pero entregar e alma al pánico, al pavor y agitar los demás, no.

Con quien tu hablas – por medio de tus redes, de tus llamadas – , que sea para anunciar la esperanza, la fe, para proclamar para este mundo que Jesús esta en nuestro medio, que Él es nuestro aliento, nuestra ayuda, nuestra paz. ¡Regresemos para Él de todo nuestro corazón!

No seamos los profetas del terror, los mensajeros de la desgracia. En nombre del Señor, Cristo vivo y resucitado, proclamemos a todo que Jesús esta en nuestro medio. No anunciemos solo con palabras, anunciemos con la vida. Salgamos del “túmulo” en que nos encontramos y tomemos un nuevo aliento, un nuevo gusto, nuevo sabor de vivir que no viene de los hombres, que no viene de lo que esta nos faltando, humanamente hablando, pero que viene de nuestro encuentro personas con Jesús a cada día de nuestra vida.

Animemos, levantemos de todo y cualquier espíritu de desanimo que esta asolado nuestra alma y nuestro corazón. Vamos para los pies de Jesús, adoremos el Señor en el rincón de nuestra casa, donde quiere que podamos adorar a Él, pero no podemos, de ninguna forma, ser tomados por los desalientos de la vida.

Salgamos de aquellos que esta nos aniquilando. No podemos prender nuestra alma en el desespero. Prendamos nuestra alma en Aquel que es el Señor de nuestra vida y la razón de nuestro vivir.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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