05 Oct 2018

Pongamos nuestro corazón en penitencia para acoger al Señor

Pongamos nuestro corazón en penitencia para aprender a poner en practica la voluntad del Señor

“¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza” (Lucas 10, 13).

Cuando vemos Jesús exclamando una expresión de dolor, incluso las que duele en el alma y en el corazón, es porque la expresión de lamentación, es una lamentación más angustiante que puede salir de un corazón y de una alma. No es simplemente una “¡Que pena!”. Es algo que duele, porque estamos dejándonos condenar por nuestras actitudes.

Jesús estaba diciendo eso a las ciudades donde anunciaba el Evangelio, a las ciudades que fueron testigos de los milagros y de las señales que Él realizo. ¡Que pena y que lamentable la situación de aquellas ciudades, porque fueron frías, indiferentes, no acogieron, no se convirtieron, no hicieran penitencia ni se arrepintieron de sus pecados!

La expresión de dolor, cae con mucha dureza sobre muchas de nuestras ciudades y sobre muchos de nosotros. Ay de cada uno de nosotros, que escuchamos el Evangelio, que testimoniamos lo que Dios realiza en nuestro medio, pero no nos convertimos.

Convertirse en primer lugar, es hacer penitencia. ¿Y qué es hacer penitencia? Es reconocer que somos débiles, pecadores y nosotros hacer penitencia de nuestros pecados. Sin embargo, vivimos en un mundo donde las personas están normalizando lo que es pecado, esta todo el mundo queriendo poner pecado como si fuera una cosa normal de la naturaleza humana.

Debemos tener respeto, misericordia y saber acoger la opción que cada uno hace, pero, para nosotros, que conocemos el Evangelio, necesito hacer penitencia en lo que hablo, escucho, en mis obras, combatir el pecado. A veces, vamos con fuerza querer combatir el pecado de los demás y no combatimos el pecado en nosotros, vivimos, muchas veces, como esta ciudades fueran: simples espectadoras de aquello que Jesús realizaba.

No podemos ser espectadores, no podemos ser alguien que, sólo de forma pasiva, observa lo que Jesús realiza y no se deja convertir, convencer ni transformarse. Pongo mi corazón en penitencia para aprender, en mí vida, a poner en practica la voluntad del Señor.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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