¿Qué es de Dios?
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, separará a las naciones como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Venid, benditos de mi Padre, recibid el reino preparado para vosotros, porque tuve hambre y me disteis de comer”. (Mateo 25, 31-46)
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La dinámica de la caridad
Hermanos y hermanas, la secuencia de este Evangelio ya resuena en nuestros corazones: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estaba desnudo y me vestisteis”. Aquí se nos presenta la dinámica de la caridad.
También nosotros debemos crecer en la caridad y en el cuidado del prójimo durante este tiempo cuaresmal. Queremos crecer en la experiencia de la oración, pero también en nuestra capacidad de hacer el bien. Se tendrá en cuenta hasta el más mínimo detalle realizado por el más pequeño de estos hermanos, porque hacer el bien al prójimo es también una forma de espiritualidad. Al hacerlo, te acercas al mismo Cristo que sufre en esas personas, que está presente en aquellos que más necesitan de nuestro amor y de nuestra cercanía.
El proceso de separación en el corazón
Así como el texto de hoy dice que en los últimos tiempos habrá un proceso de separación —donde el Señor separará las ovejas de los cabritos—, también nosotros debemos separar en nuestro interior lo que conviene de lo que no conviene. En estos días de Cuaresma que estamos viviendo, realicen también este proceso de separación.
¿Qué es lo que conviene en tu vida? ¿Lo que has elegido realmente te conviene o no? Así como al final de los tiempos habrá esa separación, nosotros debemos empezar ya a hacer esa distinción en nuestro corazón:
. ¿Qué es de Dios?
. ¿Qué me acerca a Dios y qué me aleja de Él?
Lógicamente, aquello que te aleja de Dios debe ser abandonado para que puedas sumergirte más plenamente en la experiencia de la comunión y de la permanencia con nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros. Él está en medio de nosotros. La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y permanezca para siempre.
¡Amén!


