Cuidado con la levadura: Una advertencia de Jesús
El Evangelio según San Marcos (8, 14-21)
En aquel tiempo, los discípulos se habían olvidado de llevar panes y no tenían consigo en la barca más que un solo pan. Jesús les advirtió diciendo: «Estad atentos y tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la levadura de Herodes». Ellos comentaban entre sí que no tenían panes. Jesús, dándose cuenta, les dijo: «¿Por qué comentáis que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis?». (Marcos 8, 14-21)
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Una gran limpieza espiritual
Jesús está en la barca con sus discípulos y ellos se dan cuenta de que no han traído pan, sino que solo tienen uno. Jesús quita el foco de la cuestión material y propone una reflexión espiritual, utilizando la levadura como tema. Pero no se trataba de una levadura cualquiera; estaba ligada a un grupo religioso muy específico del tiempo de Jesús: los fariseos, “los separados” o “los que separan”.
Eran personas que sabían muy bien dar el peso debido de la ley a todas las cosas. Sin embargo, la crítica de Jesús hacia ellos era el problema de la hipocresía; es decir, hablaban bien, pero se comportaban mal. Hablar de la levadura farisaica sugería que, así como la levadura hace crecer la masa pero también, en cierto modo, la fermenta o la altera, una vivencia de los mandamientos que es meramente teórica termina por corromper el corazón.
La pureza ritual y la coherencia de vida
En la cultura hebrea, la levadura estaba vinculada a la Pascua y a los panes ázimos (sin levadura). Tanto es así que, al preparar la Pascua, en el hogar de cada familia se hacía una “gran limpieza” (megafaxina) para retirar cualquier rastro de levadura que pudiera entorpecer la pureza ritual.
La enseñanza y el comportamiento son realidades complementarias en la vida cristiana; no se puede separar la doctrina de la vida práctica. Ciertamente, Jesús vio a personas muy religiosas de su tiempo que realizaban gestos y prácticas espirituales, pero que, en lo concreto de la vida, daban un terrible contratestimonio. Lamentablemente, Jesús encontró esta falta de coherencia dentro del contexto religioso de su época, lo cual era aún peor.
Un corazón libre de levadura mala
Por eso, no seamos ese tipo de personas. Pidamos de corazón que Jesús quite toda la levadura mala de nuestro interior, para que podamos glorificarlo con nuestra vida diaria.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


