La actitud de Jesús al retirarse en el silencio y la oración
«En aquel tiempo, los fariseos salieron y se pusieron de acuerdo para acabar con Jesús. Al enterarse de esto, Jesús se retiró de allí. Grandes multitudes lo siguieron, y Él los curó a todos». (Mateo 12,14-21)
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Los fariseos hicieron un plan para matar a Jesús. El término que aparece aquí es symboulion. Se realizó una consulta con el propósito de unir a esas personas para formar una decisión de acuerdo con los intereses de los fariseos. No era una intención positiva, sino maliciosa y al servicio de intereses muy concretos.
Frente a las intrigas, actuar como Jesús
¡Qué doloroso es saber que hay personas que traman contra nosotros, intentando fabricar algún tipo de prueba para eliminarnos! Y pensar que esto sucede en muchos ambientes, incluso en aquellos donde menos lo esperamos: en la familia, en el trabajo, en las relaciones y en la comunidad. Jesús pasó por esa triste experiencia humana de ser objeto de una conspiración para silenciar su voz y poner un obstáculo a su mensaje profético.
Una actitud de escucha atenta a Dios
Jesús adopta una actitud frente a esta situación. El texto dice que Él busca un refugio, una forma de retirarse. Se convierte en un anacoreta, alguien retirado, apartado de ciertos ambientes. Esa era una práctica cristiana de los primeros siglos. Claro que, en aquel tiempo, significaba una manera de huir del mundo.
El llamado al desierto y a la santidad
Para nosotros, hoy, significa alejarnos de ciertos ambientes. Quizá reducir nuestra presencia en el mundo digital para dedicar más tiempo a la oración, a la escucha de Dios, a la convivencia familiar y a las buenas relaciones. Pero también puede significar evitar lugares donde solo hay chismes, juicios, mala conducta y comportamientos inmorales.
Valdría la pena seguir la actitud de Jesús y buscar más tiempo a solas con Dios para convertirnos un poco más de nuestras malas acciones. Por eso, hoy puede ser un día oportuno para escuchar más a Dios y dedicar un mayor tiempo a la oración.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


