Exaltación de la Santa Cruz la señal de la victoria de Cristo
“En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemuos: «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre. De la misma manera que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado para que todos los que crean en él tengan la vida eterna” (Juan 3, 13-17).
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Mis hermanos y mis hermanas, en esta lunes nosotros celebramos con toda la Iglesia la Exaltación de la Santa Cruz.
La cruz y el amor divino
Que nadie tenga venguenza de la cruz de Cristo, porque ella es la salvación para toda la humanidad. No es solo un objeto que nosotros tenemos el costumbre de utilizar, ella es una realidad espiritual. El verbo hypsoo, del Evangelio de hoy, quiere decir elevar a las alturas. No es idolatrar un objeto religioso. El propio Hijo de Dios que es elevado en la cruz y se convierte nuestra salvación. Para sanar el veneno de las serpientes en el desierto, Moisés eleva una serpiente de bronce en una asta para que el pueblo sea sanado.
Exaltación en el Calvario
En la plenitud de los tiempos, es el Hijo de Dios enn la aste de la cruz que da su vida para que todos los que en el creen tengan la vida eterna. Él no ha venido condenar, Él viene para salvarnos del veneno que el maligno intenta inyectar constantemente en nosotros. Nuestro corazón necesita volverse para Cristo en el misterio de su cruz.
El propio texto nos asegura: “Dios amó tanto el mundo, al punto de dar Su HIjo unigénito para que nosotros tengamos vida en Su nombre”. Entonces, hoy es el día de mirarnos para la cruz de Cristo y ver nuestra redención y salvación. Que esa señal de amor pueda convertir nuestros corazones.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


