La traición de Judas y la advertencia para nuestra vida espiritual
Nos estamos acercando al Triduo Pascual, un tiempo importante para nuestra fe y para nuestra Iglesia. Hoy vamos a trabajar un tema muy importante, en el que debemos estar atentos para no caer en la misma tentación de Judas: la traición a nuestro Señor. El Evangelio de Mateo nos enseña:
“Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les dijo: ‘¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?’. Ellos le asignaron treinta monedas de plata y, desde aquel momento, buscaba una ocasión favorable para entregar a Jesús.” (Mateo 26, 14-25)
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Una expresión crucial de este Evangelio es “uno de los doce”. ¿Qué significa esto? El evangelista quiere mostrar que la traición no vino de fuera, sino desde dentro del círculo íntimo de Jesús.
Los doce representan la comunidad elegida, la intimidad con Cristo y aquellos que recibieron sus enseñanzas, milagros y amistad. La caída de Judas revela una verdad espiritual profunda: el mal comienza cuando el corazón se aleja interiormente de Dios, incluso permaneciendo exteriormente cercano.
La traición silenciosa del corazón
Judas convivía con Jesús, pero su corazón estaba distante. Este es un llamado cuaresmal: podemos estar en la liturgia, recibir los sacramentos y parecer tener una vida profunda con Dios, pero tener el corazón lejos. Es el gran peligro que esta liturgia nos presenta.
Estar en refugio en el corazón de Jesús
No basta con estar cerca; es necesario estar dentro del Corazón de Jesús, que es nuestro refugio. Cuando dejamos ese abrigo, el mal y la traición entran, alejándonos de Dios. Pidamos al Señor la gracia de estar plenamente en Él y no a medias. Que no sigamos el error de Judas, cuya caída fue fatal por alejarse de la vida eterna. Que el Señor nos ayude a reconocer nuestra dependencia de Él y derrame sus gracias sobre nosotros.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


