Venciendo el sistema del mundo con Dios
El día de ayer escuchamos a Jesús decir: “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Pero ahora, Jesús va a hablar sobre el mundo que nos odia, y que nosotros no debemos hacer lo que él nos enseña:
“Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya. Pero como no sois del mundo, sino que yo os he elegido sacándoos de él, por eso el mundo os odia. Recordad la palabra que os dije: ‘El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán’” (Juan 15,18-21).
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El Evangelio de hoy nos pone frente a una realidad exigente de la vida cristiana. El discípulo de Cristo no pertenece al mundo; por eso Jesús dice: “Si el mundo os odia, sabed que primero me ha odiado a mí”.
Entendiendo el sistema del mundo
Para comprender bien este Evangelio, es importante entender lo que Jesús quiere decir con “el mundo”. En el Evangelio de Juan, el mundo, muchas veces, significa una mentalidad cerrada a Dios, marcada por el egoísmo, la injusticia y el rechazo de la verdad. No es la creación de Dios, sino un sistema de valores que vive sin Dios o contra Él. El Padre Jonas predicó muchas veces sobre el sistema de Dios y el sistema del mundo.
El sistema de Dios te lleva a vivir una vida de santidad, una espiritualidad encarnada que te prepara para la segunda venida y para la vida eterna. El sistema del mundo va en contra de todo eso: quiere derribar a aquellos que predican y hablan en nombre de la Verdad.
El llamado a una vida nueva
Jesús quiere decirte a ti y a mí: mantente firme, porque si odiaron a Cristo, si persiguieron a Cristo, también nos perseguirán por querer la verdad, por hablar la verdad y permanecer en ella. El discípulo ya no pertenece al mundo; es decir, Jesús nos ha elegido en medio del mundo para hacernos apartados, consagrados a Él para una vida nueva.
El cristiano que vive en el mundo trabaja y convive con las personas, pero no puede adoptar la lógica del mundo, que busca el poder, el placer y el propio interés. La lógica de Cristo, en cambio, es servir, amar y perdonar.
¿En qué sistema quieres vivir: en el de Dios o en el del mundo? Que el Señor te conceda la gracia del Espíritu Santo para discernir siempre el sistema de Dios.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


