La resurrección de Cristo y la victoria bajo las tinieblas
Después de resucitar en la madrugada del primer día después del sábado, Jesús apareció primer a María Magdalena, del cual había expulsado siete demonios, Ella fue anunciar eso a los seguidores de Jesús que estaban de luto y llorando.
Cuando escucharan que él estaba vivo y fuera visto por ella, no quisieran creer. Luego, Jesús apareció a dos de ellos con otra apariencia mientras estaban yendo para el campo. Ellos también volvieran y anunciaron eso a los demás. También a estos no han dado credito. (Marcos 16, 9-15).
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¡Hola, mis hermanos, que bueno estar juntos, más una vez, para ese momento de la Palabra de Dios, de la homilía diaria! Nosotros estamos en el tiempo pascual, y la Pascua es, de hecho, la destrucción de Satanás y su reino de tinieblas. Jesús, en la madrugada del primer día después del sábado, apareció a Magdalena, como nos informo el texto. Y el texto deja escapar un bello detalle aquí, del cual había expulsado siete demonios. Jesús había expulsado del corazón de Magdalena el mal y sus complot.
La victoria de cristo bajo el pecado
Conectar el evento directamente con la destrucción de las obras de Satanás nos hace recordar la victoria de Cristo sobre todo el pecado. El verbo griego que aparece aquí – ekbalein – observa esta expulsión con fuerza y con autoridad. Aquí no se trata de una invitación educada: “Sal, por favor”; es una expulsión, una desapropiación. El terreno pertenece al Señor, y ese terreno es nuestro corazón.
La presencia de Jesús en nuestro corazón
Jesús ha venido para purificar la casa de nuestro corazón y poner para fuera de ella todo lo que es mal y todo aquello que nos afecta. Ese es el fruto de la Pascua del Señor. Por eso, acoger Jesús resucitado es la mayor forma del exorcismo que nosotros tenemos. Y tu puedes hacerlo ahora, acogiendo Jesús en su vida coo Señor y como Salvador. Las tinieblas no pudieran prevalecer y la luz de Cristo brilló en nuestra vida.
La convicción del encuentro personal con Jesús
María Magdalena es portavoz de aquello que se pasó en su vida personal, es decir, la liberación del mal y del pecado. Ella es aún portavoz de la Buena Nueva, de la victoria de Cristo bajo la muerte. Nos damos cuenta por el relato del Evangelio que no fue un testimonio facil y creíble inmediatamente.
Magdalena tuvo que suportar el descrédito de las personas, especialmente de aquellas del núcleo de los discípulos de Jesús. Machismo solo, sociedad patriarcal, como hablamos en el tiempo de hoy. Que bueno que Magdalena tiene seguridad y convicción de lo que pasó en su vida. Ella mantiene sus ojos fijos en el evento de la resurrección y no quita su atención a los disgustos provocados por la elección de Jesús al aparecer en primer lugar a ella, una mujer que fue lograda por la gracia de Dios.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


