No te perturbes vuestro corazón delante de la tempestad
Estamos ahora en un tiempo favorable, el momento en que nuestro Señor se entrega por amor a nosotros. En el Viernes de la Pasión, el Evangelio de Juan nos trae una palabra fundamental:
“No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así, os lo habría dicho, pues voy a prepararos un lugar.” (Juan 14, 1-12)
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El Evangelio de hoy presenta a Jesús hablando al corazón de los discípulos en un momento delicado, marcado por un clima de despedida. Después de anunciar su Pasión y la traición de Judas, los discípulos quedan perturbados, sintiendo miedo, inseguridad y tristeza.
La mirada de Jesús sobre nuestro miedo
Por eso Jesús comienza diciendo: “No se turbe vuestro corazón”. Él conoce profundamente la naturaleza humana, sabe de nuestras crisis, de nuestras pérdidas y de nuestras incertidumbres; entiende que nuestro corazón se inquieta. Sin embargo, el Señor nos muestra que no debemos temer las preocupaciones, el futuro o las dudas de fe.
No se turbe en el camino de la cruz
La Pasión de Jesús es la cumbre de nuestra fe, pues en ella tenemos la certeza de que Dios no solo murió, sino que resucitará. Al decir “no se turbe vuestro corazón”, Jesús nos recuerda su promesa. Para llegar a la gloria, es necesario pasar por la cruz; para alcanzar la resurrección, se atraviesan la Pasión y la Muerte.
Nuestro Señor reafirma a cada uno de nosotros que está a nuestro lado, como dice en Mateo 28,20: “He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos”. Que el Señor derrame sobre nosotros su gracia y su bendición, para que podamos mantener el corazón en paz.
Sobre todos ustedes, venga la bendición del Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¡Amén!


