03 Dec 2022

Ten compasión de los necesitados alrededor de ti

“Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor” (Mateus 9,36)

Para que puedas reflexionar y comprender el vídeo necesitas ‘accionar el subtitulo en español’:

Mis hermanos, era característica de Nuestro Señor Jesús, es la característica de Nuestro Señor te conmuevas de los pequeños, de los pobres y necesitados. Jesús miro para aquella multitud — eran como ovejas sin pastor.

¡Es tan triste ver personas se perdiendo por falta de una amistad, por falta de un pastoreo, de una palabra amiga! Y Jesús sintió compasión de aquella multitud porque las autoridades — incluso religiosas —, que deberían cuidar de ella, no estaban cuidando del pueblo de Dios.

Jesús se conmovió de aquella multitud, por eso Él curaba, por eso Él devolvía la vista a los ciegos, y a los paralíticos Él hacia caminar. Jesús sintió compasión de aquella multitud, se involucra con ella, y por eso Él fue capaz, sí, de curar mucha gente, porque Él estaba allí con Su pueblo, con los Suyos.

Jesús tiene compasión de nosotros y nos provoca también conmovernos unos con los otros

Mis hermanos, ese “sintió compasión” de Jesús necesita también tocarnos; y talvez hable: He sido alcanzado por la compasión del Señor”. ¡Que bueno! Ahora nosotros necesitamos también tener compasión unos de los otros.

Jesús tiene compasión de nosotros y nos provoca, por medio de ese Evangelio, a también compadecernos unos de los otros. Es necesario crecer en nuestro medio el deseo de cuidar.

¡Cuantos son los ciegos que están por ahí, porque no tienen Dios, no tienen la luz que es Jesús! ¡Cuantos son los enfermos en el alma que están depresivos, que sufren porque no tienen Dios, no tienen una amistad, no tiene una palabra! Y nosotros somos llamados a cuida como Jesús cuido.

Hoy, celebramos San Francisco Xavier, un hombre que también cuido de transmitir la Palabra de Dios, de evangelizar, de transmitir la Buena Nueva de Nuestro Señor Jesucristo. Él nació en España, fue compañero de San Ignacio de Loyola; además, San Ignacio de Loyola provoco con una palabra: “¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?” (Marcos 8, 36).

San Francisco Xavier, entonces, se doblo delante de esta palabra y entró para la Compañia de Jesús, de cual fue fundador. Él se convirtio un gran misionero.

Él fue a India, al Japón, casi fue para la China para también evangelizar, además, quedo enfermo y ha venido a fallecer, pero había un deseo muy grande y profundo de cuidar de las almas, de cuidar para que las personas pudiesen morir en Cristo, pudiesen morir en la gracia.

Mis hermanos, que crezca en nosotros el deseo de cuidar unos de los otros. El otro merece el Cristo, entonces, que sintamos compasión de él. Como hizo Cristo, como hizo San Francisco Xavier, vamos también compadecernos de los pobres y necesitados que están alrededor de nosotros, porque están sin Dios. Vamos ofrecer Dios para los nuestros.

La bendición de Dios Todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¡Amén!


Padre Márcio Prado

Sacerdote da Comunidade Canção Nova.

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