02 Feb 2019

Que nosotros presentemos al Señor y, así, pertenecemos a Él

Asumamos delante del Señor que pertenecemos a Él, que somos Su prioridad y queremos llevar la vida en Su nombre

“Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”. (Lucas 2, 22-23).

Hoy, celebramos la Fiesta de Presentación de Jesús. Él era un niño y estaba con 40 días de nacido. Sus padres llevaron al Tiemplo de Jerusalén para ser presentado a Dios.

La presentación es, en realidad, una entrega, una consagración. Porque si la ley prescribía que todo primogénito del sexo masculino debería ser consagrado a Dios, en este sentido, la consagración quiere decir entrega. Entrego lo que Dios me dio, para que Él mismo marque, junte y hable: “Es propriedad del Señor, pertenece a Mí”.

Nuestros padres, también, nos presentaran al Señor. Eramos aún niños cuando fuimos bautizados y, mismo que nuestros padres y padrinos no tengan prestado toda la atención en la riqueza de los significados y, hoy, nosotros también, muchas veces, no prestemos la atención y no permitamos que crezca lo que el Bautismo realiza en nuestra vida, en el momento del Bautismo hubo una verdadera consagración, una verdadera entrega nuestra a Dios.

Entonces, hoy, el día de presentarnos a Dios. La mejor forma de presentarnos a Él es asumirnos nuestra consagración, nuestra entrega, nuestro Bautismo. Porque, el bautismo no solo nos lavo de la marca del pecado original, marcando a nosotros el don del Espíritu cuando Él hizo morada en nosotros, como, también, nos ungió.

La unción con el oleo de los catecúmenos que el sacerdote pasa en el pecho de cada niño, y lo hace con mucho amor y diciendo: “Es del Señor, esta marcado para ser de Dios”, marca nuestra es de Dios. Como sería bueno se mirásemos con fe esta marca, eterna de Dios que esta en nosotros.

Esta marca que esta en nosotros necesita frutificar, es decir, producir frutos. ¿Como podemos asumir la consagración a Dios? Primero, tomamos consciencia de que somos consagrados y de Dios ; después, vivimos en el mundo como un consagrado, sabiendo que necesitamos vivir diferente y haciendo la diferencia.

Porque, una vez que fuimos elegidos y presentados para sernos de Dio, necesitamos vivir como perdosnas de Él. Necesitamos vivir como hijos(as) de Dios en el mundo en que estamos y hacemos con que la unción no se a solo una marca del pasado, pero, es decir de hecho, la gracia presente y actuante en nuestra vida en todo aquello que hacemos y realizamos.

Hoy, asumimos delante del Señor que somos de Él, que somos Su prioridad y queremos llevar la vida en Su nombre. Y, en todo aquello que hacemos y realizamos, llevamos el nombre de Él y, así, consagremos nuestros niños, nuestros hijos para que sean de Él asuman Su gracia en la vida de ellos.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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