07 Jun 2019

El amor de Jesús sana todo sentimiento de culpa

“ Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Jn 21, 17).

Este es uno de los textos bíblicos más bellos que reconozco, es el Resucitado que se manifiesta a los Suyos, ya hora se manifestando de forma particular a Pedro. Ya hace algunos días que Jesús esta en medio de ellos, pero Pedro estaba se ocultando, estaba avergonzado, aún estaba viviendo el sentimiento de culpa. Pedro aúin estaba en su vanidad, donde él siempre penso ser el mejor, donde él muchas veces dijo: “Yo dare mi vida por ti. Señor, nada te va ocurrir, yo estaré contigo para lo que sea”.

La verdad es que las debilidades fueron más evidentes que las bellas palabras de Pedro. Cuando el Señor más necesito, Pedro negó a Él, por lo menos, tres veces. “No conozco a Él. No sé quien es. No sé de lo que se trata”. Él no fue capaz de testimoniar, estaba abatido, estaba en el grupo, pero ya no estaba más con aquella evidencia, con aquella tempera de siempre ser el primer en hablar.

No tiene problemas, porque el amor que Jesús tenía por él era mayor que cualquier pecado, aquella debilidad o error que él había cometido. “¿Simón, tú me amas?” Él respondió: “Sí, Señor, yo te amo”, incluso con la voz baja.

Que el amor de Jesús nos sorprenda para sanar nuestro amor humano debilitado

Solo el amor hace nueva todas las cosas. Él confirmó que había dado a él antes mismo de la negación. “Pedro, cuida de mis corderos”. Jesús preguntó por la segunda, y cuando pregunto por la tercera vez, Pedro se entristeció. Tal vez, haya se recordado que tres veces negó a Él, pero la verdad es una sola: el amor de Jesús sana todo nuestro sentimiento de culpa.

El amor que Dios tiene por nosotros jamás va tira en nuestra cara los pecados. Jesús no vino atrás de Pedro para decir: “Tu has andando mal. ¿Tu no dices que era el cara?”, como nosotros acostumbramos hacer. Somos muy vengativos, tenemos aquel espíritu humano mezclado con el espíritu mundano, que es perverso, y hace que quedemos la vida toda tirando las cosas en la cara uno del otro.

¿Sabe por que una pareja no se renueva, no se santifica nunca? Por que vive siempre diciendo los mismos errores. Perdone, pero cuando la persona se equivocar, habla nuevamente en su cara. Las amistades, las relaciones, nuestro amor humano acaba, porque no sabemos vivir el amor divino, el amor que todo renueva, que todo perdona, supera y sorprende.

El amor de Jesús sorprendió el propio Pedro, cuando más negó a Él, pero Jesús monstruo que lo amaba. Que el amor de Jesús nos sorprende para sanar nuestro amor humano debilitado, amor que esta vuelto por las cosas del mundo.

Que Jesús nos enseñe el amor verdadero a Él y también amarnos a los demás en el amor de Dios. Sin culpa, sin condenación, siempre con el perdón y haciendo nuevas todas las cosas.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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