13 Mar 2018

Seamos la mano de Jesús para el prójimo

Seamos la mano de Jesús para llevar muchas a camino de la gracia, de una vida mejor

“Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes” (Jn 5,7).

Este hombre se encuentra enfermo hace 38 años y había una piscina donde iban ciegos, cojos, paralíticos y, por una gracia, un ángel fue en aquella piscina y daba a ellos la gracia de la sanación, de la purificación; muchos iban en estas aguas y quedaban sanados, lavados, purificados, y aquel hombre hace 38 años intentaba llegar en esta piscina. Son 38 años, eso quiere decir, una vida entera, una generación entera. Nadie ayudaba aquel hombre, porque cada uno pensaba en sí, cada uno estaba preocupado con sus enfermedades, con sus problemas y pasaban delante y decían: “Aquí es cada uno por sí”.

Yo transpongo lo que vivió aquel hombre para muchos hombres y mujeres de los tiempos de hoy, que no se acercan de la gracia, de una vida digna, que no tiene una vida mejor porque no hay quien los ayude. La condición del corazón humano egoísta, orgulloso, que solo piensa en sí, solo piensa en mejorar su propria vida, solo piensa en su propia salud, en su propia cura y en los propios beneficios, hace con que vivamos en una sociedad egoísta, donde cada uno vive por sí y Dios es que cuida de todos.

El Dios que servimos no es así, no rezamos nunca: “Padre mío. Pan mío”. ¡Rezamos “Padre Nuestro. Pan nuestro”, porque Dios creó todo para todos!

Algunos se apoderan de bienes, de tierras, pero no saben ni como van usar. Es como la madre que prepara una comida y pone para todos comer, pero el guloso va delante y toma todos los pedazos de carne y pone en su plato, y ni siquiera imagina que tienen otros que necesitan comer.

El hermoso es aquel que no sirve a si mismo, él va servir los demás con todo el placer de servir, pero hoy, lamentablemente, vivimos en la cultura del “cada uno cuida de sí” y no nos preocupemos en servir al otro. Muchas personas están necesitando de “una mano”, de ayuda, de un amparo, de alguien que solo conduce, instruye y ayuda. Que el Señor Nuestro Dios, rompe ese nuestro orgullo, rompe esta vida hacia nosotros, para nuestros intereses. Recordemos de que, hace tiempo generaciones enteras no tiene oportunidades de una vida mejor, de avanzar, porque no hay quien los ayude.

Jesús fue “la mano” que nadie puede ser para aquel hombre. Seamos “la mano de Jesús” para llevar al camino de la gracia, de una vida mejor. En la vida futura, en la vida eterna que nos aguarda, el buen Señor, aguarda no va acogernos por los bienes que acumulamos, y si, por la caridad que practicamos en nuestra vida.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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